Los Beckham abren las puertas de su particular 'Beckingham Palace'

Hay fiestas que son hitos. Faltar es imperdonable. Y la fiesta que organizaron los Beckham en su residencia de Hertfordshire, más conocida como Beckingham Palace, fue una de ellas. O, al menos, eso debió pensar el ciudadano desconocido que pagó la friolera de 150.000 euros para asistir al evento. La entrada se subastó por internet y un caballero, cuyo nombre no ha trascendido a los medios, pujó hasta llegar a esta cifra, prohibitiva para el común de los mortales. Sin embargo, los Beckham no sólo son conocidos por su grandiosidad a la hora de plantearse fiestas (para ésta, de aire español, llegaron a trasladar naranjos, vivitos y coleando por los aires hasta llegar a los jardines de su residencia); el gusano de la generosidad también les ha picado. Y esos 150.000 euros irán íntegros a una entidad benéfica: la Sociedad Nacional Británica para la Prevención de la Crueldad hacia los Niños.

Aire de fútbol
A David Beckham se le ocurrió esta fiesta para despedir al equipo de Inglaterra que, a partir del próximo nueve de junio, participará en el Mundial de Fútbol de Alemania. Y aunque los ánimos ingleses están por todo lo alto (el entrenador, Eriksson, aseguró hace días que su equipo será el campeón del Mundial), nunca viene mal una fiesta en la que deporte, moda, aristrocracia y sobredosis de glamour se dan la mano. El glamour lo aportaron mujeres tan bellas como la propia Victoria Beckham (vestida de Roberto Cavalli) o Elle MacPherson; y diseñadores tan exquisitos como Valentino; la sangre real llegó de la mano de la princesa Beatriz y su madre, Sarah Ferguson. Los Beckham, al parecer, invitaron al Príncipe de Gales y a sus hijos, pero éstos declinaron la invitación. El deporte estuvo sobradamente representado por los compañeros de balón del astro inglés; y no se pueden olvidar personajes tan necesarios en cuanto farándula british se organice como la incombustible Joan Collins o el rockero, siempre en familia, Ozzy Osbourne.

Una fiesta de postín
En estos días en los que aún resuena la declaración de David Beckham, sugiriendo que más allá del Real Madrid, él quiere establecer raíces en nuestra tierra, su fiesta "a la española" (que incluyó, en el menú, una sopa fría de tomate, algo así como un gazpacho a la londinense) congregó a lo más florido de su país. Los rotativos británicos hablan de unos costes superiores a los 750.000 euros. Y no es de extrañar si se tiene en cuenta que los Beckham contaron hasta con una escuadrilla de antiguos aviones británicos de la II Guerra Mundial que saludaban a los jugadores que partirán, en breve hacia Alemania. Cuando menos, el "detalle" de las aeronaves podría ser calificada de amenazante. Y es que el fútbol mueve pasiones.

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