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Pasada la resaca de la manifestación que, junto a miles de madrileños, protagonizó hace días en defensa de los árboles del paseo del Prado y que, como primera consecuencia, ha traído la decisión del alcalde de Madrid de dar seis meses de plazo para presentar alegaciones al proyecto del Ayuntamiento para remodelar la citada zona, la baronesa Thyssen, a quien algunos han empezado a llamar «la baronesa verde », nos ha recibido en el museo Thyssen-Bornemisza, y nos ha dicho: -Quiero darle las gracias al señor Ruiz-Gallardón por el plazo que ha dado, lo que supone escuchar y dar la posibilidad de reestudiar el citado proyecto, dejando muy claro que, en primer lugar, no se trató en ningún momento de una guerra mía contra el alcalde, entre otras cosas, porque el proyecto no es cosa suya, ya que lo ha heredado del anterior Consistorio, y en segundo lugar, porque yo no voy contra nadie, sino a favor de... hacer las cosas bien y salvar los árboles.

—¿Cuál cree usted que sería la mejor solución para remodelar el citado paseo?
Creo que se deberían dejar las ocho vías que hay en el centro, y en cada uno de los laterales, una sola línea de tráfico —una vía de carga y descarga, sin permitir aparcar— para que los autocares que visitan el Thyssen-Bornemisza o, en la pared opuesta, el museo Naval, puedan dejar a los grupos en la puerta.
—Dicen que ustedes no presentaron alegaciones en el plazo establecido.
El Patronato expuso las cosas de palabra en tres ocasiones y fuimos cuatro veces a la Gerencia de Urbanismo. Creímos que bastaba con eso; yo me reuní en dos ocasiones con Siza, el autor del proyecto... Ahora, gracias al plazo dado por Gallardón, haremos formalmente las alegaciones. Hoy en día, se están protegiendo con jardines y zonas peatonales todos los museos del mundo: no es lógico, por tanto, que al Thyssen le planten delante una autopista. Todos los expertos coinciden en que si a un museo se le pone el tráfico delante y, encima, se talan los árboles que lo protegen de la polución, sus cuadros —y en el Thyssen-Bornemisza hay obras del siglo XIV— terminan deteriorándose irreversiblemente.
Al margen de la polémica, conversamos con la Baronesa sobre su vida y trabajo.

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