—Dime cómo te ves cuando te miras en el espejo, ahora que acabas de cumplir ochenta años.
La verdad es que no me miro tanto, sólo para peinarme y arreglarme, pero no vivo pendiente del espejo.

Ama el verde, pero el verde Andalucía, que hay muchos verdes; el verde fuerte. De las joyas dice que las que estén de acuerdo con aquello a lo que va a asistir y, sobre todo, con el traje que lleva puesto.

—En cuanto a los zapatos, Cayetana, yo sé que a ti te gustan mucho los zapatos zapatilla, las manoletinas, como si fueras a torear —casi le añado—, que vas ahora todos los días del año...
Se ríe de buena gana.
Sí, cómodos y originales, como me pasa con la ropa, ¿sabes?
—Duquesa...
Llámame Cayetana, Tico. Nos conocemos hace tanto tiempo...
—Cayetana, ¿la ropa hace a la mujer o es al contrario?
Cada persona tiene su estilo, y los que no tienen estilo, pues no saben dónde andan, se pongan lo que se pongan. Yo no voy nunca con la moda, sino a mi aire, pero la moda última me encanta, me gusta mucho la moda que tira a oriental: faldas largas, alegres; camisetas a juego, lo que sea muy cómodo...
—Díme lo que es ser elegante.
Mira, hay mujeres que son elegantes de por sí, se pongan lo que se pongan; hay otras que atinan a ser elegantes y otras pues son originales... Es que, además, Tony me conoce muy bien.
—Yo creo que tú has sido siempre como una «hippy» de lujo...
¡Ah, de acuerdo! Es que el estilo «hippy» me ha gustado siempre.

Me dice que aún sigue paseando descalza por la playa y por palacio. Que no sabe cocinar, planchar, a veces; hace la cama... Y me descubre que todos los días va un guitarrista a su casa y que baila un rato, una hora como poco; que ya no pinta, que lo hacía, y muy bien.

—Y en lo demás, ¿cómo estás?
Yo diría que bien, pero también desde que se marchó Jesús estoy diferente.
—¿Cualquier tiempo pasado fue mejor o, simplemente, anterior? No, fue mejor.

Lee un libro hasta el final, adora ser independiente, aguanta lo que le echen, pasea por sus patios de Liria. Un color, el verde; un olor, el jazmín. "Pero dura tan poco" —Es que todo lo bueno dura poco, Cayetana.
Un sabor, el gazpacho; una joya, dos: la esmeralda y la perla, por ese orden, y a veces una piedra de río de la buena bisutería, una joya de las de su hija Eugenia.
—¿Y ahora cómo te encuentras?
—Pues un poco estresada, qué quieres que te diga, pero no tengo que cuidármelo, porque, gracias a Dios, tengo una salud muy buena. Ya sabes que soy muy enérgica.

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