Exclusiva: La Duquesa de Alba nos recibe en el Palacio de Dueñas

Cayetana, duquesa de Alba, empezó siendo famosa nada más nacer, incluso antes de nacer, pero con el tiempo, y a veces incluso muy a pesar suyo, se ha convertido en un personaje "popular", de las más populares de España. Porque Cayetana Fitz-James Stuart y Silva es noticia desde aquel día que vino al mundo, hija de uno de los más legendarios personajes de España, del duque de Alba. Cuarenta títulos la cercan. Es grande de España por títulos y honores, pero en los últimos años incluso se ha hecho más grande si cabe, o grande de otra manera, no sólo ya grande por la larga vida que ha vivido, sino también porque siempre está cuando se la llama, para una obra benéfica, para una fiesta popular, para estar donde tiene que estar, porque en escasas, muy escasas ocasiones, Cayetana está donde no tiene que estar, y si está es contra su voluntad. Así que se ha convertido en una referencia en la vida diaria de su país, a su aire, con su clase especial, sobre viento y marea, sin hacer daño a nadie, soportando y sonriendo. Hasta vistiendo tiene su fascinante personalidad. La conozco desde hace cuarenta años, desde que hicimos juntos su primer libro de Memorias, "La duquesa descalza", en sus casas de Málaga, Sevilla y Madrid. Nos vemos lo justo, y a veces recibo una carta suya, azul, con membrete Alba, en la que, a mano, me da las gracias por algo que he dicho o he escrito de ella. Y el otro día, que la vi salir del cine, que le gusta mucho, nos saludamos como dos viejos amigos. Ahora vuelvo a conversar con esta criatura excepcional, más sureña que yo, que ya es decir —porque ella ha elegido ser andaluza por sentimiento—, pero para hablar de moda, aunque ella ahora mismo está de moda por otras cosas, de las que no quiere que hablemos.

—Así que si quieres empezamos hablando de moda. El modisto Tony Benítez te ha elegido como su musa. ¿Desde cuándo le conoces?
Desde hace muchos años, muchísimos. Tony es sevillano, acaba de cumplir los setenta y tiene talante de un muchacho. Es soltero, solterón, diría yo, y ha contado en varias ocasiones que ha estado más de una vez para casarse, pero que al final lo pensó bien y no lo hizo. Empezó desde abajo, vendiendo botones por las casas de moda. Ha firmado y firma vestidos, trajes de la Reina y las infantas. Pero a la que viste con más asiduidad es a la duquesa de Alba. Ella dice de Tony con su voz de niña: "Me gusta el gusto que tiene, su variedad y su colorido. Es, además, un modisto muy anda- luz, muy juvenil y me visto con ropa suya sobre todo si voy a algo importante. Para diario no, porque me divierte ir a sitios diferentes y llevarme las cosas hechas, porque lo que es probarme es algo que detesto, pero que sepas que los trajes importantes siempre, siempre, son de Benítez. Voy a su casa, elijo y después me prueba o en Las Dueñas o en Liria, según donde esté. Es además una persona sencilla, encantadora y maravillosa. Acierta muy pronto." —¿El último por ahora?
El de la boda del príncipe de Asturias. En su espléndido guardarropa, Cayetana tiene ocho vestidos de Benítez.

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