Hasta que Rocío Jurado no supere la infección bacteriana con la que llegó a España no se podrá retomar el tratamiento contra el cáncer de páncreas que le fue detectado hace un año y medio. La cantante de Chipiona recupera fuerzas en una suite del hospital Montepríncipe de Madrid rodeada de toda su familia. Su marido, José Ortega Cano, es su gran apoyo . Desde que el pasado viernes aterrizara el avión que les trajo de Houston, sólo en una ocasión se ha separado de su lado y fue para acudir a dar el pésame a la familia de Rocío Dúrcal. Su hija Rocío Carrasco pasa la mayor parte del tiempo junto a ella y, por fin, después de dos largos meses en Houston, ha podido reunirse con sus hijos, Rocío y David.

Su hermano, Amador Mohedano, y su esposa, Rosa Benito, la visitan todos los días y su hermana, Gloria, no ha regresado a Sevilla, donde vive, para poder estar junto a Rocío. Tal es la preocupación por su bienestar que la familia ha optado por no darle la triste noticia del fallecimiento de su compañera Rocío Dúrcal que murió el pasado sábado en su casa aquejada de un cáncer que se le había extendido al pulmón.

Rocío ha recibido algunas visitas siempre de los más cercanos y no faltó el emotivo reencuentro con sus hijos menores, José Fernando, y Gloria Camila, que estuvieron con ella el pasado viernes. En cuanto salieron del colegio, los llevaron para que pudieran estar con su madre a quien no veían desde que el pasado 15 de enero viajara a Houston.

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