La imágenes del emotivo encuentro de Raquel Mosquera con su hija

Sin final feliz
Con todo y a pesar de todo, Raquel y la niña volvían a estar juntas. Pero no es un final feliz, porque ha roto con su familia. Para volver a reunirse con su hija, Raquel ha tenido que enfrentarse a sus padres. Y no ha dudado en hacerlo. Las relaciones a partir de ese momento han sido inexistentes. Raquel no quiere hablarles.

Desde luego, la intención de sus padres no era quedarse la niña para siempre, pero sí cuidar de ella hasta que consideraran que su hija estaba mejor, algo que los médicos ya han firmado en un parte. De hecho, la madre de Raquel ha declarado que su hija no estaba recuperada del todo. Jesús Mosquera y su esposa, María Angeles, hicieron lo que creían que era lo mejor para su nieta, aunque esto les costara la relación con su hija. De hecho, el día después de que Raquel recibiera el alta acudieron al Juzgado de Menores del distrito de Vallecas —donde residen— para asesorarse legalmente sobre la custodia de la pequeña. Silvia, la hermana menor de Raquel, acompañó a sus padres a realizar estas gestiones convencida de que hacían lo correcto y lo mejor para la niña. A todo esto se suman las informaciones que apuntan a que los padres de Raquel interpusieron una demanda para solicitar su incapacidad. De esta forma, supuestamente, pretendían que se solicitaran medidas cautelares para que se impida que la pequeña, de tres meses, pueda salir del territorio español.

Las cosas no pueden pintar peor para la familia Mosquera. Los miles de rumores que planean sobre la pareja y sus circunstancias tampoco han ayudado. Se ha dicho que Tony pensaba separarse, que tiene billete para viajar él solo a Nigeria dentro de unos días, que el alta se produjo después de múltiples presiones, en las que incluso intervinieron los abogados del nigeriano; que ya se planea la próxima aparición televisiva de la peluquera.

Relaciones complicadas
Las cinco semanas que ha pasado, primero en la unidad psiquiátrica del hospital Puerta de Hierro y luego en la clínica López Ibor, han dado lugar a todo tipo de espe- culaciones y habladurías. Y los padres de Raquel han podido ser también víctimas de toda la rumorología que se ha creado en torno a la situación, ya que al poco del ingreso de su hija en el centro médico se deterioran las relaciones con su yerno hasta el punto de que se dejaron de hablar. Con Raquel en el hospital y sin contacto fluido con Tony, Jesús Mosquera y María Angeles incluso tomaron la decisión de cambiar las cerraduras de la casa de Raquel para impedir el paso del nigeriano, algo que finalmente tuvieron que rectificar.
En el medio de esta guerra de familia se encuentran Raquel y, sobre todo, la pequeña. Salió de la clínica con muy buen semblante, tapada con una chaqueta de su marido, e incluso saludó a los medios gráficos con la mano antes de entrar en su domicilio de la sierra madrileña. Se la veía muy recuperada y a años luz de aquella otra imagen que ofreció hace cinco semanas durante su ingreso de urgencia.

La vida de Raquel Mosquera parece condenada a ser noticia. Desde que se casara con Pedro Carrasco hasta hoy, su capacidad para crear noticias a su alrededor ha sido ilimitada, pero lo que ha ocurrido en estos últimos días ha rizado el rizo de todo lo imaginable. En tan sólo horas ha vivido lo mejor —recibir el alta y el reencuentro con su hija— y lo peor —la denuncia a sus padres ante la negativa a entregar a la pequeña, que el próximo 16 de marzo cumplirá cuatro meses—. Situación agridulce y una tensión añadida que, desde luego, no es lo que necesita ahora en su convalecencia, y mucho menos, una familia rota. Con todo, la incógnita de lo que pasará a partir de ahora sigue en el aire. Pero a esta historia aún le quedan muchos capítulos por escribir.

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