El torero Oscar Higares y Sandra Álvarez esperan su segundo hijo para este verano

—¿Cómo se siente uno peor, cuando estás presente viéndolo "en vivo y en directo" o cuando lo ves por la tele?
Pues las dos sensaciones son horribles, pero peor la de verlo por la tele. Te sientes completamente impotente. Se pasa muy mal.
—¿Quiénes son vuestros amigos de la profesión, esos con los que más compartís o pasáis los mejores momentos...?
Miguel —dice Oscar sin dudarlo—. Carolina y Miguel —se refiere a Miguel Báez, "El Litri", y a su esposa, Carolina Adriana Herrera—. De hecho, fueron los padrinos de India cuando la bautizamos... También Canales y María del Carmen, por supuesto, y "El Tato" y su mujer... Bueno, si empiezo a mencionarte gente no paro.
—Sandra, ¿y qué tal se llevan las mujeres de los toreros?
Nos llevamos fenomenal... Tenemos mucho en común, experiencias que quizá no compartes con mucha otra gente. Cuando sucede cualquier cosa se vuelcan contigo, porque saben exactamente por lo que estás pasando...
—El mito del torero seductor es una constante... ¿Cómo llevas el tema de las admiradoras?
Hombre, al principio lo pasas mal... Me costó acostumbrarme un poco al mundo de los toros, a las niñas que les persiguen... Mi mundo no tenía nada que ver. Yo "toreaba en otra plaza"... Si discutimos alguna vez, eso era al principio. Oscar me comprendía y supo entenderme y llevarme muy bien. Así, poco a poco, nos fuimos entendiendo.
—¿Alguna vez llegaste a plantearte dejarle?
No, nunca me planteé dejarle porque no pudiera con su profesión. Sí, como te decía, fue difícil al principio. Pero, poco a poco, nos fuimos acoplando muy bien.
—¿A qué es a lo que más te ha costado acostumbrarte?
A las ausencias. Cuando al principio se marchaba a trabajar varios días lo llevaba fatal. Luego entiendes que es su trabajo y te conformas. —Decidme la verdad... ¿Os veis juntos toda la vida?
Sí —contestan prácticamente al unísono. Oscar continúa—: Además, cuando ya formas una familia y tienes hijos, es lo suyo. Los dos venimos de familias muy unidas. En la de Sandra son cinco hermanos y en la mía somos tres. Nuestros padres, respectivamente, han estado juntos toda la vida. Ese es el ideal que tenemos en mente y lo que nos gustaría conseguir.
—Pero discutir, discutiréis de vez en cuando...
Te lo digo en serio —dice Sandra—:nos llevamos bastante bien ninguno de los dos somos de discutir. No compensa. También hay que decir que gracias especialmente a que Sandra es una mujer muy inteligente, muy tranquila y muy paciente —apunta Oscar—. Los toreros, lo digo con sinceridad, somos bastante inestables emocionalmente. Es una carrera durísima, muy difícil, en un mundo muy, muy pequeño. Podemos pasar, de un instante a otro, de la euforia total a la más absoluta tristeza por no haber conseguido una tarde estar a la altura, cuando te has dejado la vida en ello, porque esta profesión es así. Cuando tienes tardes buenas estás totalmente cegado por esa ilusión y esa magia, pero cuando no, te encierras en tu mundo interior y te sientes muy triste y, por qué no, muy solo.

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