Carmen Bazán, primeras Navidades de soltera tras divorciarse de Humberto Janeiro

—Pero puede un día llamarte y decirte que está muy mal.
—Para nada.

—No hay manera de ablandarte el corazón...
—Quien me la hace, me la paga.

"La primera en enterarse habrías sido tú"
—Tu hija, Carmen, bien, ¿no?
—Está muy contenta y feliz, lo mismo que mis otros hijos.

—Han dicho que Víctor va a hacerte de nuevo abuela.
—Eso es totalmente falso, aunque ya me gustaría. Llamé a Elena, la novia de Víctor, para preguntarle, y me respondió: "¿De dónde habrá salido ese bulo? De ser cierto, la primera en enterarse hubieras sido tú".

—Continúa con su profesión de torero.
—Sí. Se está preparando para la temporada que viene. Tiene un señor que le va a ayudar.

—Antes iba su padre con él.
—Ya no.

—Le echará de menos el hombre.
—Mis hijos hablan con su padre y yo jamás les quitaría que hablaran con él, porque, como digo, se trata de su padre.

—Pues Humberto se quejaba de que sus hijos no iban a verle ni le llamaban.
—Eso es lo que él dice, pero no es cierto. Una cosa es lo que yo pueda tener con él y otra la relación con sus hijos.

—Verás a tus nietas estos días.
—Andrea estuvo aquí el puente de la Constitución y también vendrá a pasar unos días con nosotros estas fiestas. Ya hemos comprado los Reyes a Julia y a ella.

—Carmen, hablando de Julia, su madre, María José, se golpeó la cara con un rifle.
—Sí, en Kenia. Al ir a disparar le dio el rifle en la frente y tuvieron que darle unos cuantos puntos. Pero, gracias a Dios, está muy bien.
—A lo mejor tiene que hacerse algo de estética.
—No. Le queda un poquito de cicatriz, pero todo está perfectamente.

—No sabía yo de la afición por la caza de María José.
—Le encanta. Cuando ella puede, siempre acompaña a su marido.

—Ya estarán viviendo en su casa de Jerez.—Un chalé, un piso...
—Si me quieres creer, aún no lo he visto.
—Con el trasiego de familia que tenéis, no tengo más remedio que creerte, pero la de El Bosque continuará abierta.
—Sí, aunque ellos viven en todas partes.

—Como para encerrar a Jesús en un sitio.
—Mi Jesús está yendo y viniendo todo el rato.

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