Primeras imágenes de Francisco Rivera con su nueva pareja, Blanca Martínez de Irujo

Se lo ha comunicado a su ex suegra, la duquesa de Alba; a su ex cuñado Cayetano Martínez de Irujo y a su tía Belén Ordóñez. Francisco Rivera tiene las cosas muy claras con respecto a su nueva relación con Blanca. Hasta ahí, todo sería normal; lo sorprendente llega al mencionar el apellido de la joven con la que mantiene una relación, que parece incuestionable: Martínez de Irujo. Y es que estamos hablando de la prima hermana de su ex mujer, Eugenia. De esta relación se venía hablando últimamente en ciertos círculos de Sevilla. Pero entonces no era más que eso: un rumor. Blanca conocía a Eugenia y a Fran como consecuencia de los lógicos lazos familiares, y además, siempre había sido una de las buenas amigas de Eugenia. Ahora, la vida, en una de sus vueltas de tuerca, ha sorprendido incluso a sus protagonistas y, según hemos podido saber de su círculo íntimo de amigos, se encuentran encantados y felices con esta historia, que, aunque da sus primeros pasos, todo indica que es importante para la vida de ambos.

Blanca Martínez de Irujo y Figueroa tiene treinta y nueve años (dos más que Eugenia). La sobrina de la duquesa de Alba se casó en 1996 y tiene una hija de siete años. Actualmente, en trámites de separación. Por su parte, Francisco Rivera —en similares circunstancias— se encuentra a punto de obtener el divorcio de la madre de su hija, Cayetana. La duquesa de Montoro, entre tanto, ya ha rehecho su vida y sigue viviendo con la mayor de las pasiones su historia de amor con Gonzalo Miró.

La pareja se dejó ver por primera vez durante una montería, algo que demuestra que ya no ocultan sus sentimientos. Sin miedo a ser vistos, el pasado 2 de diciembre, en la localidad toledana de Oropesa, Francisco Rivera y Blanca Martínez de Irujo acudieron juntos a la jornada de caza organizada por los amigos íntimos del diestro. Allí estaban los apoderados del diestro, Manolo e Ignacio González, y Eduardo Canorea, empresario de la Real Maestranza de Sevilla. Francisco quiso que Blanca compartiera este día de campo con él y con sus amigos más cercanos.

En las primeras imágenes juntos de la pareja —que traemos a estas páginas— se les puede ver distendidos y alegres. Incluso en algún momento se puede ver al torero buscando algunas cosas en el bolso de Blanca, un gesto que implica mucha confianza y complicidad. Digamos que el bolso de una mujer es «territorio comanche» para quienes sólo comparten un café. No es el caso. Lo cierto es que a nadie se le escapa el cambio en el semblante de Francisco, digamos que mucho más relajado y aparentemente más feliz. Quizá Blanca sea el motivo de esa felicidad que hace tiempo que buscaba.

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