La duquesa de Alba habla en exclusiva sobre su vida y sus hijos con Belén Ordóñez

—¿Sintió la falta de su madre en su infancia?
Sí, cuando era muy pequeña sí, porque ella se murió cuando yo tenía siete años.
—¿Su padre consiguió llenar ese vacío?
Yo con mi padre estaba muy compenetrada y me gustaban todas las cosas que él me enseñó. Ya digo: era una persona muy válida y muy inteligente. Era intelectual. Yo no, me gusta más el arte. Aunque me interesan muchas cosas de la intelectualidad, sobre todo escuchar. Un poco como tu padre, Belén, que le gustaba escuchar conferencias y le gustaban los intelectuales y aprender sin ser uno de ellos.
—¿Qué ha sido lo más duro que le ha tocado vivir?
—Lo más duro que me ha tocado vivir ha sido la muerte de Jesús. Me cuesta mucho superarlo y voy poco a poco. Fue el gran amor de mi vida y el último. Estuve veinticuatro años casada con él y también veinticuatro con mi primer marido. Jesús fue mi gran amor.
—¿Qué recuerdos guarda de sus bodas? Porque me imagino que fueron emociones distintas de la primera boda a la última.
Sí, fueron distintas, porque en la primera era yo jovencísima, no sabía nada de nada. Tenía veinte años, y en aquella época no había la libertad que hay ahora. En cambio, cuando conocí a Jesús tenía toda la libertad del mundo. Era viuda y con otra edad. Conocí a Jesús cuatro años después y me casé.
—¿Lo más bonito y lo más gratificante?
El nacimiento de Eugenia. A mí me encantan los niños pequeños, había tenido cinco. No, seis chicos, porque uno se murió. Y por fin llegó la niña. A mí me gustan las familias numerosas. Aunque de mayores son más complicados los hijos y tienen sus cosas, yo me alegro de que hayamos sido una familia numerosa.
—Siempre se ha dicho que Eugenia es la niña de sus ojos, pero,¿es la que más se parece a usted?
Quizá en muchas cosas sí. En que le encanta la libertad como me gusta a mí, aunque no pueda tenerla mucho. Tiene muchas aficiones como las mías, otras no, y tiene mucho carácter (riéndose)como yo.
—¿Y eso lo ha visto en alguno de sus nietos?
No sé, quizá en Luis y Cayetana. La quiero muchísimo, porque es muy graciosa y muy guapa. Va a ser una belleza como tu madre.
—¿Como mamá?
No, perdón, quiero decir tu hermana. Tu madre era muy guapa, pero Carmen era una fuera de serie, y creo que esta niña también lo va a ser.
—¿Recuerda mucho a Carmen?
Sí, mucho. Antes de morirse ella hablábamos bastante por teléfono. Ella me decía que le cuidara mucho a Francisco, porque ella sabía que yo le quiero muchísimo. Yo le decía que Francisco es para mí como un hijo. Siempre

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