Raquel Mosquera y su esposo Tony Anikpe nos presentan a su hija

Esta recuperada, con cara de felicidad, pero con las huellas que dejan en el rostro las noches sin dormir. Raquel Mosquera ha hecho realidad el sueño de convertirse en madre al lado de la persona que ama, Tony Anikpe, a pesar de que de lo que menos disfruta ahora es de eso: noches de sueño. Hasta con eso está encantada. Sabe que su embarazo no ha estado exento de polémica. Poco le importa ahora lo que digan o lo que dejen de decir: ella está feliz con su vida y no va a dejar que nada ni nadie enturbie este momento. Raquel destila serenidad y ternura mientras sostiene a su bebé para comenzar la sesión de fotos en la que nos presenta a su niña. Durante la entrevista, habla con dulzura, mientras Tony observa a sus dos chicas. El también está feliz. Es un hombre sensible y no le importa delatarse: «Lloré cuando vi a mi niña».

—Raquel, ¿cómo estás?
Te puedes imaginar... ¡Soy la mujer más feliz del mundo!
—¿Qué sientes al sostener a tu hija en brazos?
Siento mucho cariño y ternura, y lo siento de una forma recíproca. De ella hacia mí y de mí hacia ella.
—¿Hubo problemas en el parto, porque en un principio iba a ser natural y luego fue por cesárea?...
Sí, en un principio iba a ser natural, pero los médicos decidieron que fuera por cesárea. Pero no hubo ningún problema, todo ha ido francamente bien. Entré a las ocho de la tarde y media hora después ya había nacido la niña. Y como ves, me he recuperado rápidamente.
—¿Qué médico te atendió?
El equipo de la doctora Herrero Conde. Desde aquí quiero agradecerle a ella y al personal de la clínica Montepríncipe el trato recibido. En todo momento he estado perfectamente atendida.
—Tony, ¿cómo viviste tú la experiencia?
Lógicamente, con nervios. Esperando fuera. Llorando de felicidad por el nacimiento de mi hija.
—¿Qué ha supuesto la llegada de la niña a vuestras vidas?
Nos ha llenado de felicidad, porque fuimos a por el bebé. Y cuando ha nacido nuestra Raquel es...

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