Todo a punto para que mañana se celebre la boda de Athina Roussel

Con sólo veinte años, Athina Roussel dará el ‘sí, quiero’ a Doda Miranda. Una edad temprana pero muy similar a la que tenían su madre, Cristina, y su abuela, Tina, cuando contrajeron matrimonio por primera vez. Cristina Onassis, que se lamentaba de que su dinero no pudiera darle amor y felicidad se casó con Joe Bolker (que era veintisiete años mayor que ella) cuando tenía veinte años.

Fue una ‘boda-desafío’ ya que se casó por sorpresa y sin que su padre, el poderoso Aristóteles Onassis, supiera nada hasta que se enteró por los periódicos. Las similitudes que aparecen entre esta primera boda de Cristina y la de su amada hija son pocas pero muy contundentes. Ninguna de las dos tuvo en un día tan importante a su madre cerca de ella. Tina Livanos había fallecido siendo su hija una adolescente. Athina, Cristina y Tina coinciden en elegir a hombres mucho mayores que ellas y, por supuesto, en la temprana edad a la que deciden casarse.

Las diferencias son, por otra parte, más que claras. Mientras Cristina se casó sin habérselo dicho antes a su padre, Doda asegura que le pidió la mano de Athina a Thierry Roussel en agosto del año 2004, aunque no hay que olvidar que llevaban ya más de un año viviendo juntos con lo que era difícil que Thierry mostrara cualquier mínima oposición. Además, a diferencia de la primera boda de Cristina, será una gran fiesta a la que asistirán más de setecientos cincuenta invitados y que estará protegida por más de cien agentes de seguridad- la eterna preocupación de Athina. El enlace tendrá lugar en Sao Paulo, en la Fundación María Luisa y Óscar Americano, que actualmente es un museo pero que fue el hogar familiar del matrimonio del que recibe el nombre.

La boda ha despertado tanta expectación internacional como en su día lo hicieron las cuatro de su madre o la de su abuelo Onassis con Jackie Kennedy, pero tanto ella como Doda se mantienen discretos y callados. El único que habla algo es el jinete brasileño que fue el encargado de confirmar su compromiso matrimonial y que cuando se le pregunta por el silencio de Athina responde: "Por ahora ella no dará entrevistas. Sólo hablará por si consigue un triunfo importante en la hípica. No quiere que el asunto recaiga sobre su vida personal. Athina no tiene la culpa de haber nacido rica".

Todos los invitados tienen que facilitar su documento de identidad así como una fotografía digital para poder confirmar su asistencia. No se permiten objetos metálicos, cámaras fotográficas ni teléfonos móviles y los trabajadores han firmado un contrato por el que se establece que pagarán tres veces lo percibido si revelan algún dato que tenga que ver con la boda. Se servirán mil botellas del exquisito champán ‘Veuve Clicquot’ (de las que se devolverán y no se pagarán las que no se consuman) y Doda y Athina han pedido que no les hagan ningún regalo. En su invitación de boda se puede leer "Agradeceríamos que dirijáis vuestro cariño en donaciones para la asociación Crece Aconchego". Se trata de una asociación que ayuda a niños de la calle y de la que es consejera Regina Miranda, esposa del padre de Doda.

Athina no necesita regalos ni dinero y quiere que sus regalos sean destinados a estos niños que carecen de lo más básico. El único lujo que quiere para su boda será el vestido de Valentino. Ella sólo quiere ser - tal y como aparece en la tarjeta de invitación- Athina Hèléne Roussel, obviando el legendario apellido de su madre y abuelo.

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