Guillermo Furiase se va de España

Guillermo Furiase ha tomado una decisión: volver a su país de origen, Argentina. A sus cincuenta años, el ex marido de Lolita tomará rumbo a finales del mes de noviembre sin fecha de vuelta. Una decisión que lleva dando vueltas en su cabeza desde la pasada primavera. Muchos serán los que piensen que los últimos acontecimientos relacionados con la familia Flores, así como la relación que ha iniciado su ex mujer, Lolita, con el actor cubano Pablo han podido provocar este viaje. Lo cierto es que Guillermo asegura necesitar volver a sus raíces y, tras estar en nuestro país veintiséis años, recuperar su identidad, según él, perdida.
—Guillermo, has tomado una decisión importante.
—Sí. Me voy a mi tierra. Es mi punto de referencia, es mi casa y el lugar donde nací. No es fácil dejar un país después de veintiséis años.
—No es la primera vez que abandonas nuestro país. Lo hiciste tras tu separación. ¿Podría ser de nuevo una huida?
—No es una huida. Tras mi separación me fui un año y ocho meses y luego regresé de nuevo a Argentina por un período de un año y medio. Volví porque mis hijos eran pequeños y, sobre todo, porque no quería discutir con su madre. En lugar de estar en Argentina de vacaciones, quiero volver a España de vacaciones.
—¿Seguro que no huyes de nada?
—¿Huir, de qué? Al contrario, España va a estar siempre presente. Es el lugar donde van a vivir mis hijos, o uno de ellos.
—¿Cómo han recibido la noticia tus hijos?
—Mi hija, muy bien, y mi hijo, no lo tengo claro. A lo mejor uno de ellos se viene conmigo. Lo hemos hablado mucho, hemos comentado mis posibilidades de trabajo, el poder estar con mi familia, con mi madre y mi hermana, que necesita mucho mi apoyo. Ellos siempre han estado a mi lado en momentos muy difíciles.
—Y Lolita, ¿te apoya?
—Con Lolita prácticamente no lo he hablado. Saliendo de los temas de nuestros hijos, no hay mucho diálogo. Su vida es su vida y la mía es mía.
—Pero esta decisión afecta a los hijos que tenéis en común.
—A Lolita se lo comenté a finales del verano y, como siempre, su respuesta fue: «¡Anda ya…!». Creo que ella no me cree.
—Supongo que a Lolita le dolerá que uno de vuestros hijos se marche contigo.
—Ese es su problema. Ellos llevan con su madre diez años y yo no le he puesto ningún problema. Si tengo una buena relación con Lolita es porque me he sacrificado por tenerla.
—Y Lolita, ¿no se ha sacrificado?
—No lo sé.
—¿Qué te llevas de equipaje y qué te dejas aquí?
—Me llevo sólo cuatro maletas. Dejo un puñado de amigos, malos y buenos recuerdos y mucho más. Lo importante no es lo que dejo, es lo que voy a tener.

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