Así es Athina

Es apasionada, enérgica y de naturaleza rebelde, como su madre. Así la definen algunas de las personas más cercanas a ella. Tiene, además, los ojos grandes y almendrados de Cristina, y esa mirada entre tímida y melancólica que tanto caracterizaba a la hija del famoso armador griego. Pero si algo la diferencia de su progenitora -dicen los suyos- es su gran equilibrio, y es que Athina Roussel Onassis es una joven centrada, madura y serena.

En un chalé de color rosa...
Un chalé de color rosa ubicado en la pequeña aldea Suiza Lussy-sur-morges, situada entre el lago Ginebra y los alpes franceses, es la residencia donde la pequeña Athina vivió desde que perdiera a su madre cuando contaba con tan solo tres años de edad. Tiene tres hermanos, nacidos en la relación de su padre, Thierry Roussel, con la que hoy es su mujer, Gaby. Eric, es el mayor. Gaby se quedó embarazada de él a la vez que Cristina de Athina. Sandrine también nació antes de que Thierry y Cristina se separaran. Y la más pequeña es Johana. Entre ellos se ha criado Athina ya que con la parte griega de la familia, al parecer, apenas ha tenido contacto.

Una vida 'normal'
Lo cierto es que Athina ha crecido en un entorno normal, dentro de las posibilidades que su estatus de heredera de la gran fortuna Onassis le ha permitido. La niña iba al colegio en autobús, como cualquier otra chica de su edad, pero seguida de coches llenos de guardaespaldas. Durante sus vacaciones en Ibiza (donde pasa todos los veranos) nadaba libremente en el mar en compañía de sus hermanos, aunque bajo la atenta mirada de los miembros de su equipo de seguridad que la observaban desde una lancha cercana. Y es que, obviamente, la obsesión por su seguridad ha sido una constante en su existencia.

Si bien Athina ha tenido una vida acomodada, Thierry Roussel ha evitado los grandes lujos y excesos que tan famosos hicieran a los Onassis, y le ha dado lo justo y necesario para que fuera feliz.

Inteligente y coqueta amazona
La única nieta del poderoso armador Aristóteles Onassis se ha convertido en una joven atractiva e inteligente que dedica la mayor parte de su tiempo a su gran pasión: la equitación. Muy coqueta, Athina no descuida lo más mínimo su aspecto físico y se interesa por estar al día en las tendencias de moda. Cambió las gafas por lentillas y ha comenzado a usar un ligero maquillaje para resaltar los rasgos de su rostro. Es, además, una chica bien educada y preparada, habla tres idiomas (inglés, francés y sueco) y es una amante de los deportes. El amor por los caballos le llevó a abandonar la casa familiar en Suiza para trasladarse a Bruselas, donde entrenaba con Nelson Pessoa y vivió en un apartamento junto a su hermana Sandrine hasta que conoció a Doda Miranda.

Más sobre: