La vida de la española Aguas Santas Ocaña, primera dama de Honduras, va a ser llevada al cine

'Si pudiese elegir, querría que Kim Basinger me interpretase'

La vida de la sevillana Aguas Santas Ocaña, primera dama de Honduras, va a ser llevada a la gran pantalla próximamente. No hay que olvidar que su vida dio un giro drástico hace cuatro años, cuando conoció y se enamoró del Presidente hondureño, Ricardo Maduro. Aguas abandonó entonces su profesión de economista y diplomática (el Presidente y ella se conocieron cuando ella trabajaba en la Embajada de España en el país centroamericano) y un año después, en octubre de 2002, contraían matrimonio.

El espíritu emprendedor del que la sevillana ha hecho gala toda su vida encontraba entonces un nuevo camino que seguir: contribuir a la mejora de la situación de niños y mujeres en Honduras. Ella misma recorre en coche por la noche Tegucigalpa recogiendo a los llamados niños de la calle, llevándolos a centros de acogida, asegurándose de que reciben comida, ropa, un sitio donde dormir y formación. Es más, convenció a Ricardo Maduro para crear su propia familia adoptando a algunos de estos niños.

Con este bagaje no resulta extraño que una productora estadounidense se haya fijado en ella para que inspire a la protagonista de una gran película. Los productores quieren viajar a Honduras para filmar primero un documental y después el filme.

Ella, por el momento, ha pensado en quién le gustaría que diera vida a su marido: Richard Gere.
—¿Y quién le gustaría que la interpretara a usted?
—Si pudiese elegir, querría que Kim Basinger me interpretase.
—Y Sharon Stone, ¿qué le parecería?
—No sé; en todo caso, tendría que ser alguien que se identifique con los niños, que le salga de dentro, y posiblemente latina.
—En estos tres años de matrimonio, su vida ha dado un giro radical.
—Soy consciente de que ha cambiado enormemente. Vivo en un país que no es el mío, aunque desde hace unos meses ya soy hondureña.
—También se ha convertido en madre de familia numerosa en muy poco tiempo.
—Yo creo que eso es lo realmente más positivo de todo, porque ellos son lo más auténticamente mío que hay en Honduras. Sobre todo, Kevin y Milady se parecen a mí ya. Tienen hasta mi carácter. Los niños realmente copian mucho de su entorno y son muy alegres y cariñosos, y todo el mundo dice que hasta físicamente se parecen a mí. Y los otros tres son bellísimos.
—Además ha conseguido muchas cosas en cuanto a ayudas sociales en este tiempo.
—Se ha conseguido avanzar enormemente, porque tenemos ya en marcha prácticamente seis casas refugio de mujeres.
—¿Y están funcionando?
—No, dos están funcionando, de otra tenemos los fondos recaudados en un maratón que va a llevar Caritas y las otras tres van a ser financiadas por la cooperación española, canadiense y alemana.
—La Reina Sofía es también una mujer muy sensibilizada con los problemas de la infancia. ¿Ha tenido usted oportunidad de intercambiar opiniones sobre ese proyecto que se está llevando a cabo en Honduras con ella?
—No hemos entrado en detalles. Hemos hablado en varias ocasiones, pero no le he comentado lo que se está haciendo desde mi despacho con la infancia, aunque el que hayamos conseguido que no haya niños en las calles de Tegucigalpa es impresionante. Es un ejemplo que merece la pena.
—Prueba de la preocupación por la infancia es la adopción de sus hijos.
—Sí, iba con frecuencia a los orfanatos de Honduras, sobre todo al de San Pedro,y conocí a dos hermanitos, de año y medio y dos años y medio, y me enamoré de ellos. Esperé un ratito para convencer a mi esposo, porque eso de ser esposo y padre de dos hijos de repente podía ser difícil. El en seguida se sensibilizó con la situación de los niños.

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