Carmen Bazán obtiene el divorcio de Humberto Janeiro y le demanda penalmente

‘Ha pasado como una sombra por mi vida’
—Contaba tu ex marido que en el futuro se veía viviendo en una buena residencia...
—Lo que son las cosas. El siempre decía: ‘Carmen, nosotros tenemos que ahorrar para el día de mañana irnos juntos a una buena residencia’.
—Mira que si un día te pide volver.
—¿Volver? Ahora soy un pájaro libre y estoy feliz. Jamás en mi vida volveré con él. Lo afirmo rotundamente. Humberto Janeiro ha pasado por mi vida como una sombra, ya.
—En la vida.
—En la vida.
—Te puede pedir que le eches una mano.
—Pues tampoco. —O que le socorras.
—No, no y no. Yo he estado mala en un hospital y no ha preguntado por mí.
—Estás como liberada.
—Estoy contenta porque antes de divorciarme tenía obligaciones.
—Ya me contarás.
—Pues la obligación de respetarle, por ejemplo.
—Pero el divorcio no te da el derecho a no respetarle.
—Por supuesto que no, pero yo me entiendo, ¿sabes?
—No me dirás que ahora te vas a liar la manta a la cabeza, Carmen.
—¡Qué va! (risas). Para nada.
—A lo mejor está sorprendido con que tú hayas pedido el divorcio.
—El divorcio me lo ha pedido él.
—Querrá casarse entonces.
—Pues seguramente para casarse.

‘Todos mis hijos lo han pasado mal’
—Quizá Victor, el pequeño, sea el que peor lo ha pasado con todo esto.
—No sé si sufre tanto como los otros o no, porque se calla. Pero yo creo que, en general, todos lo han pasado mal.
—Motivos tienen, Carmen. Han visto deshacerse a su familia.
—Por supuesto. A mis hijos les gustaría tener una familia unida y lo han pasado todos mal.
—Y la cicatriz del alma no hay sutura que la remiende.
—Efectivamente. Se sobrelleva, pero es muy difícil superarlo.
—De tus hijos, Carmen ha sido la más dura en su crítica hacia el comportamiento de su padre.
—Sí, pero ya ha empezado a hablar a su padre. Van a la piscina casi todos los días y después toman un café juntos.
—Es su padre, no lo olvides.
—Por supuesto. Le tienen que hablar. Son sus hijos. Yo no me opongo para nada, pero me da igual.
—Ella parece estar más cerca de ti.
—Mi hija, Carmen, sí.
—Está todo el día pendiente.
—Sí, es quien me lleva de un lado a otro.

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