El vestido de novia de Genoveva Casanova

Cuantas veces habría soñado con ese momento Genoveva, al igual que tantas mujeres, pensó una y mil veces cómo sería su traje de novia, cómo caminaría hacia el altar vestida de blanco para dar el «sí, quiero», cómo sería ese día, probablemente uno de los más importantes de su vida. Lo cierto es que tiempo para ensoñar y fabular no le ha faltado, teniendo en cuenta que hace más de cinco años que comparte su vida con Cayetano Martínez de Irujo. Ahora, ha llegado su momento, su gran día, y quería estar perfecta para la ocasión. Su vestido era el secreto mejor guardado, ahora ya desvelado.

Para toda novia, el momento de elegir su traje de boda es uno de los más especiales. Queda grabado en la memoria, además de en todas las fotos que luego decoran los rincones del salón ytan especial y emotivo: la elección y las pruebas de su vestido de boda. Hemos compartido con ella los nervios y las emociones, hemos participado de sus ideas y sus dudas, hemos sido testigos de las propuestas y las elecciones y la hemos acompañado hasta llegar a su traje perfecto, el ideal, el que hizo realidad su sueño de convertirse en novia.

Regio y femenino
Genoveva llegó cargada de ideas al taller de Manuel Mota en Barcelona, cuyo trabajo conocía y admiraba. La mexicana sabía lo que quería y Mota, director creativo de Pronovias, lo supo interpretar como nadie. Desde el primer momento hubo muy buena química entre los dos, se escuchaban y discutían hasta el más mínimo detalle del traje. Por las características del enlace, el traje debía ser de corte regio, pero a la vez se debía conjugar la belleza de la novia. El resultado: un favorecedor y elegante vestido pensado en dos partes. La primera, para la ceremonia, con una chaqueta de encaje de chantilly que cubriera sus hombros para hacer su entrada en la iglesia y dar el esperado "sí, quiero". La segunda, sin esa chaquetita y dejando al descubierto el escote palabra de honor (cuenta la leyenda que fue bautizado con ese nombre después de que una clienta preguntara a su modisto si ese escote se caería: "Palabra de honor que no", fue su respuesta). El caso es que para el banquete y la posterior fiesta, Genoveva no podía estar más favorecida con su vestido, de lo más femenino.

El detalle emotivo a resaltar es que durante las pruebas —nada más y nada menos que siete fueron necesarias para que diseñador y novia estuvieran totalmente satisfechos con el resultado—, fue que Genoveva llevó un libro, "Album privado de la duquesa de Alba", en el que aparecía el vestido de novia de la que sería su suegra. La mexicana comentó lo guapa que iba Cayetana el día de su boda, allá por los años cincuenta, y en lo que se puede interpretar como un homenaje a la duquesa de Alba, expresó su deseo de que su traje también estuviera inspirado en esa época. Aunque, por supuesto, modernizado.

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