Boda de Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova en Sevilla

Llegó el día de la boda que se quiso íntima y, sin embargo, acabó creando gran revuelo por Sevilla. A pesar de los deseos de los, desde su enlace, Condes de Salvatierra. Y es que todos querían ver al quinto hijo de la Duquesa de Alba, con su traje recién remozado de maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el mismo que luciera en la boda, celebrada también en octubre, pero hace siete años, de su hermana, Eugenia Martínez de Irujo. En aquellos días parecía que el amor entre la Duquesa de Montoro y el torero sería eterno. Hasta que lo efímero se instaló en sus vidas. No ha ocurrido así con Cayetano y Genoveva, que se conocieron en Jerez, hace cinco años. El flechazo se hizo tan intenso que formaron una familia y hoy, 15 de octubre, a hora poco habitual para lo que rige en las costumbres de Sevilla, allá por las seis y media de la tarde, se han casado, mientras sus mellizos de cuatro años, Luis y Amina, ayudaban en la ceremonia. Que si las arras, que si la cola, de cuatro metros, del vestido de su madre... Eso sí, siempre ayudados por su prima, la pequeña Cayetana, y bajo la mirada atenta de los padrinos del enlace: la Duquesa de Alba (que ya avisó que iría sin mantilla, pues no le parecía adecuado a la vista de que la boda se celebraba en "su casa") y el padre de Genoveva, Larry Casanova.

El Palacio de Dueñas
Desde primeras horas de la tarde, las inmediaciones del Palacio de las Dueñas (propiedad de los Alba desde el siglo XVII) ha sido un constante ir y venir de invitados y curiosos. En contra de algunos informadores que aseguraron, horas antes del enlace, que Eugenia Martínez de Irujo no iba a asistir a la boda de su hermano, ella fue una de las más puntuales.

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