El mundo del toro da su último adiós a Álvaro Domecq Díez

La catedral de Jerez ha acogido hoy el funeral por uno de las personalidades míticas nacidas en esta villa gaditana, don Álvaro Domecq y Díez, que falleció ayer a los ochenta y ocho años de edad en su finca ‘Los Alburejos’. Han sido muchas las facetas que Don Álvaro Domecq ha desempeñado a lo largo de toda su vida: rejoneador, ganadero, político y escritor. Nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), el 1 de julio de 1917, descendiente de una familia aristocrática, empezó a torear a caballo en festivales pero su debut, con gran éxito, no llegaría hasta 1943.

A él se debe la resurrección del rejoneo y su estilo campero causó gran impacto entre los espectadores de la época. No sólo fue uno de los rejoneadores más aclamados del siglo XX también fue alcalde de Jerez entre los años 1952 y 1957, y presidente de la Diputación Provincial de Cádiz entre 1957 y 1967. Por todo esto, el ayuntamiento de Jerez ha decretado tres días de luto oficial por su fallecimiento.

Eran las once de la mañana cuando a la catedral jerezana llegaba el coche fúnebre con los restos mortales de don Álvaro acompañado de sus hijos, Álvaro y Fabiola, y sus nietos, los rejoneadores Luis y Antonio. La misa fue oficiada por el obispo de Jerez, Juan del Río Martín, y por el deán de la catedral de Jerez, José Luis Repeto Bettes. Muchos fueron los toreros que se desplazaron hasta Jerez para estar con la familia del ganadero fallecido. El mundo del toro estuvo al completo: Enrique Ponce, José Ortega Cano, Miguel Báez Spuny junto a su hijo, Miguel Báez Spínola, Rafael Camino, Jesulín de Ubrique, Raul García "El Tato", Víctor Puerto, Eduardo Dávila Miura o Curro Romero, entre otros.

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