Raquel Mosquera posa para dar fin a los rumores que ponían en duda su embarazo

—¿Y cómo estáis preparando la habitación de la niña?
—Con una alegría enorme. Ya hace algún tiempo que estamos preparándola, aunque no la hemos terminado todavía. Y si yo estoy contenta, no podéis ni imaginaros cómo está Tony.
—Y tus padres, felices con la llegada de la niña, ¿no?
—Por supuesto que sí. Pero, sobre todo, mi madre. Tiene una alegría tan grande... Su nueva nieta la llena de felicidad, y eso que todavía no ha nacido. Es más, constantemente me pregunta. Mamá siempre me da consejos, algo lógico, ya que tiene experiencia, y, además, a mí me vienen muy bien.
—Y tus padres, Tony, suponemos que felices, como todos, ¿no?
—Todos felices. Pero, como en el caso de mi suegra, mi madre tiene una gran ilusión. Ten en cuenta también que es mi primer hijo. Y si ella no pudiera venir a conocerla, nosotros se la llevaríamos.
—Raquel, ¿qué es para vosotros una familia?
—La realización de una pareja. Dos se aman, tienen hijos, y eso crea una familia.
—Estoy de acuerdo con mi mujer —interviene Tony—. A eso le añades amor, respeto y confianza y consigues crear una familia.
—Raquel, cuando notaste el movimiento de tu hija dentro de ti, ¿qué pasó por tu corazón en ese momento?
—Lo más importante es que fui consciente de que había una vida dentro de mí. Sentí una enorme responsabilidad. Pero, sobre todo, me noté acompañada y hasta protegida. Se me saltaron lágrimas de felicidad.
—¿Por qué crees tú que ha habido tantas dudas en ciertos círculos sobre el tema de tu embarazo?
—Pues no lo entiendo. Sabéis que soy una persona seria. Cada noticia que he dado ha sido cierta. Sí, me molesta que se ponga en tela de juicio mi credibilidad. Pero el tiempo pone a todo el mundo en su sitio. Dije que estaba embarazada, y es cierto.
—Tony, ¿cómo os planteáis el futuro como padres?
—Con la responsabilidad de darle a nuestra hija lo mejor del mundo y hacerla feliz.
—¿Se sigue especulando con si hay crisis en vuestro matrimonio?
—No hay crisis. No hay crisis.
—Raquel, hasta se ha llegado a insinuar que os íbais a traer un bebé de Nigeria, porque no estabas embarazada.
—Eso es una tontería y se cae por su propio peso. No tengo que responder a estas barbaridades. —Me duele que se juegue con el embarazo de mi mujer de esta manera —concluye Tony.
—Tony, se dice que tienes una mujer en Nigeria y que le estás montando una casa para casarte con ella. ¿Qué puedes decir al respecto?
—Estas cosas no existen. Es una falsedad. El tiempo nos dará la razón. Estamos montando una casa allí para nosotros. Para mi mujer y para mí. Y cuando vayamos a ver a la familia, tener un hogar en mi pueblo.

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