Eugenia Martínez de Irujo más feliz que nunca junto a Gonzalo Miró


—¿Al ver a una mujer te fijas en algo especial?
—No, no me fijo en nada en concreto, sino en que haya ‘chispa’.
—¿Qué tal te va en Nueva York?
—Estoy muy contento. Estaré yendo y viniendo. La duración del curso es de menos de un año, y no de un año, y es de productor y no de director, como se ha dicho.
—¿Vas a echar de menos a tu familia?
—Claro, evidentemente.
—¿Y alguna cosilla más vas a echar de menos?
—Bueno, voy a echar todo de menos.
—¿Cómo surgió el tema de estudiar fuera?
—Estudiar fuera surgió casi por casualidad. Además, lo hice también porque es importante perfeccionar el idioma.
—¿Y no habrá sido para escaparte un poco del revuelo?
—Eso ha influido bastante para marcharme fuera de España.
—¿Vas a aprovechar esta visita para quedarte unos días en España?
—Me gustaría quedarme unos días, pero estoy con el curso y tengo que seguir estudiando.
—¿Qué nos puedes decir de Eugenia Martínez de Irujo?
—Yo entiendo que mi vida sea un centro de atención, pero no me gusta hablar de ello.
—¿Te sientes actualmente un hombre feliz?
—Sí, soy muy feliz.

LAS FIRMAS DE NATALIA Y GONZALO
Durante este acto se le entregó una claqueta en la que figuraba su nombre tras el título de ‘director’. Quizá un augurio de futuro. En esta ocasión, Gonzalo Miró acudió sin Eugenia Martínez de Irujo, uno de los únicos momentos de este intenso fin de semana en el que se separaron. La pareja tiene las cosas claras y no quiere mezclar trabajo y amor.
Por ello, más tarde, Gonzalo tuvo que volver a hacer acto de presencia en una fiesta en homenaje a la actriz María Valverde por el premio que le había entregado horas antes. Durante el acto, en el que el hijo de la cineasta firmó en un panel que contiene los autógrafos de las ganadoras de este premio en anteriores ediciones —curiosamente, entre ellas, la actriz Natalia Verbeke, con la que salía por aquel entonces y a la que acompañó a coger el premio, hizo entrega de un cheque a las actrices Remedios Cervantes y María Kosti, como donativo de la firma para la asociación benéfica Casa del Actor.
Nada más cumplir con su obligación, Gonzalo regresó al lado de Eugenia, que le esperaba en uno de los restaurantes del casco antiguo que suele frecuentar cuando visita la ciudad con su madre, la duquesa de Alba, cuando esta ha pasado temporadas en San Sebastián, donde tiene una casa con vistas a la playa de la Concha. Y este era el final de un fin de semana que se convierte en un capítulo más de su historia de amor. Un romántico fin de semana para recordar.

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