Eugenia Martínez de Irujo y Gonzalo Miró, romántico fin de semana en San Sebastián

LAS OTRAS ESTRELLAS DEL FESTIVAL
Después se perdieron como una pareja de enamorados más. Y decimos se perdieron porque, al parecer, su llegada al País Vasco fue un misterio, al menos para los informadores que, pese a que hacían guardias para captar su llegada, no intuyeron ni el rastro. Tanto es así, que nadie pudo ver a la pareja en el aeropuerto. Sí a su llegada al hotel María Cristina, el de las estrellas.
Allí, aunque fuera por unos momentos, la pareja de moda robó unos minutos de protagonismo —muy a su pesar— a personajes como Anjelica Huston o Willem Dafoe, que desfilaban por las alfombras rojas del Festival de Cine. La gente se arremolinaba a su alrededor en cada uno de sus desplazamientos.
En esta línea, después de almorzar en un conocido restaurante, Gonzalo y Eugenia constataron que un centenar de personas abarrotaba las puertas para verlos salir. Entre risas y gestos de incredulidad, la pareja abandonó el establecimiento entre aplausos y gritos de espontáneos que los jaleaban. Ni ellos se lo podían creer. Y si la habitual presión de los «paparazzis» no fuera suficiente,,un contingente de remedos de reporteros armados con cámaras digitales y telé- fonos móviles inmortalizaban a la abrumada pareja de moda.

LA DUQUESA «REBELDE»
Gonzalo y Eugenia tuvieron que ser escoltados por los servicios de seguridad del Festival de Cine. Para más datos —y prueba del interés desaforado que levantan—, trascendió hasta el menú que de- gustaron: hongos a la plancha, al- mejas gratinadas y lenguado (Eugenia, con agua; Gonzalo, con vino blanco).
Al margen de lo absurda y disparatada que resultaba la investigación del menú, lo que más llamó la atención no fue el homenaje que se dieron, sino la leyenda de la camiseta de la duquesa de Montoro: ‘Rebeldes e insumisas’,que no sabemos si obedece a toda una declaración de principios o simplemente a los caprichos de la moda.
Aunque un tanto desmesurado en esta ocasión, lo cierto es que cada uno de sus pasos —y esto no es una novedad para ninguno de los dos — despierta un interés que a veces se hace incontrolable. Precisamente de esto —y de otras cosas — habló el hijo de la cineasta Pilar Miró momentos después de entregar a la actriz María Valverde el Premio Max Factor al rostro más bello del cine español, que obtuvo en 2003 el Goya a la actriz revelación por su papel en ‘La flaqueza del bolchevique’.
—Gonzalo,¿qué te ha parecido entregar este premio?
—Estoy muy contento y orgulloso.
—¿Es importante para ti que una mujer sea guapa?
—Es evidente que lo primero que entra por los ojos es el físico, la belleza, aunque no es lo más importante; son más importantes otras cosas.

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