Silvia Jato en su casa de Benalmádena: 'Lo que tengo hoy día me hace feliz'


—¿De modelo trabajabas por necesidad o porque te gustaba?
—Lo hacía para pagarme mis estudios. Al año de ser elegida «Miss Nacional» me llamaban de muchas agencias y trabajé bastante, pero no me llenaba. Estaba acostumbrada a estudiar ocho horas diarias (en mi expediente académico sólo tuve un notable —el resto fueron sobresalientes —, y mi nota de Selectividad fue un ocho con cuarenta)y me resultaba muy duro estar en casa sin hacer nada y sólo pendiente de una llamada de teléfono para hacer un «casting».
—¿Cómo fue lo de presentarte a «Miss España»?
—Pues fue... cosa de mi madre. Lo de «Miss España» fue un sueño que ella nunca llegó a realizar, aunque había sido «Miss Galicia» y yo la veía tan feliz animándome que dije: "Pues voy a vivir yo esa experiencia". Por tanto, a ella le debo todo en ese sentido, porque, de no haber sido «Miss Nacional» (una especie de segundo título que había antes en el certamen), no me hubiera dado a conocer y no me habrían rodado las cosas como me han rodado en la vida.

UNA VIDA PRECIOSA, PERO DISTINTA
—Estás casada, tienes dos hijos (Lucas, que en noviembre cumple tres años, y Claudia, de siete meses), pero no se os ve en público, no salís a fiestas...
—No solemos salir nada, porque vivimos en la sierra y nos da mucha pereza bajar a Madrid. Por otra parte, mi marido es empresario y no tiene nada que ver con mi mundo. A eso hay que añadirle que los niños ya te atan bastante, te cambian mucho la vida. Una vida que es, por cierto, preciosa, pero distinta, porque las prioridades cambian.
—¿Dónde trazar la línea de la popularidad y cómo compaginarla con el ámbito de lo privado, de la intimidad?
—Es muy difícil. Quien debe limitarlo y determinarlo es la persona que te rodea. Limitarlo con su respeto, algo que últimamente —y valga la redundancia — no se respeta. Creo que los populares daríamos más a cambio, seríamos incluso más cercanos, no nos importaría hacer reportajes a menudo. Hoy no se sabe a ciencia cierta dónde debe empezar y dónde acabar el acercamiento a la vida de un famoso.

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