Cari Lapique y Carla Goyanes, confidencias al terminar el verano

Cara y cruz de la popularidad
—Todo parece indicar que la popularidad no te atrae mucho. Sin embargo, trabajar como modelo, como trabajas, implica, de alguna manera, ser popular. ¿Cómo compaginas ambas cosas?
—La popularidad no me atrae. Pero soy consciente de que, a los quince años, tomé la decisión de empezar en el mundo de la moda porque me ofrecieron una oportunidad que no podía rechazar, y eso implicaba popularidad. Por otra parte, también sé que he tomado alguna otra decisión que ha hecho que conociera la peor parte de la popularidad.
—¿En qué crees que te pareces a tu madre?
—Me parezco, sobre todo, físicamente. Por otra parte, también he heredado su vitalidad y su energía para no parar en todo el día. Cada vez que puedo, por ejemplo, ayudo en la Fundación VIA, y eso también lo he aprendido de ella, porque mi madre ha pasado mucho tiempo ayudando al padre Garralda.
—¿Y en qué crees que te pareces a tu padre?
—En que soy igual de introvertida que él con la gente que no conozco. También me considero, como él, bastante paciente. Por otra parte, compartimos aficiones deportivas.
—¿Cuál de los dos es más exigente?
—Ninguno es demasiado exigente.
—¿Qué es lo que más admiras de tu madre?
—Su capacidad para estar siempre donde tiene que estar, donde la necesitan. Parece que estira las horas de los días. Tiene dos trabajos, y cuando mi hermana y yo la necesitamos, siempre está ahí. Por otra parte, le encanta llevarse a mis primos pequeños y a su ahijado a las atracciones o al cine. Siempre está dispuesta, además, a colaborar con temas benéficos.... y todavía le queda tiempo para ocuparse de nuestra casa, salir con mi padre y sus amigos... Admiro cómo, durante mucho tiempo, ha acogido en su casa a grandes amigos que estaban enfermos para que recibieran tratamiento en Madrid y cómo les ha apoyado. Aunque en esto también tiene mucho que ver mi padre.
—¿Y lo que más admiras de tu padre?
—La paciencia que tiene para aguantar a tres mujeres en casa. Admiro cómo, desde que mi hermana y yo éramos niñas, se volcaba en jugar con nosostras sin parar. Y lo más importante: la paciencia y el aguante que tiene para acompañarnos a las tres de compras.
—¿Eres una chica confiada o desconfiada?
—Soy bastante desconfiada, aunque, a veces, hay personas que me transmiten desde el principio mucha confianza. Pero, normalmente, la confianza la voy cogiendo poco a poco.

La idea de casarse
—Carla, cuando se rompe una relación, ¿crees que es posible poder seguir siendo amigos?
—Sólo si las personas hacen bien las cosas, al romper una relación se puede seguir siendo amigos.
—¿Ha quedado algún tipo de amistad entre Francisco Rivera y tú?
—No quiero hablar de él. Nunca lo he hecho ni creo que lo haga.
—¿La idea de casarte te suena a algo cercano... o lejano?
—No me suena cercana, pero la veo cada vez menos... lejana. Siempre he tenido claro que, antes de dar ese paso, tenía que terminar mi carrera, tener un trabajo estable y haber encontrado a la persona adecuada. Y que a partir de ese momento, no iba a esperar más, porque mi ilusión es, además, ser madre joven.
—¿Te han sorprendido las nuevas parejas de este verano: Carmen Martínez-Bordíu y José Campos, Paulina y «Colate», Eugenia y Miró...? ¿Qué opinas al respecto?
—Me parece que cada uno puede hacer lo que quiera con su vida y que yo no soy nadie para opinar sobre esas parejas.
—¿Cuál es el último libro que has leído?
—La verdad es que este verano no he leído mucho. Ahora estoy con «El hechicero», de Wilbur Smith.
—¿La última película que más te haya gustado últimamente?
—«La isla».
—¿Tu torero preferido?
—Hay muchos buenos.
—¿Qué es lo que no perdonas?br> —No perdono ni las mentiras ni a las personas que no defienden la verdad. Lo llevo muy mal.

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