Entrevista a Sofía Mazagatos de vacaciones en la Costa del Sol

"Fui una mujer muy amada"
—Imagínate frente a frente con Fernández de Caldas. ¿Qué le dirías?
—«¿Por qué me has hecho esto?»
—¿Piensas que has amado más que te han amado?
—No lo sé. En el momento en el que yo estaba fui una mujer muy amada.
—Eres consciente de eso.
—Sí. No me puedo quejar en ese sentido, sobre todo cuando la relación estaba en ese punto álgido. Pero hay veces, no sé si es el rencor, la traición…, no me puedo meter en la cabeza del hombre.
—No es lo mismo dejar a que te dejen, Sofía.
—Nuestra relación estaba ya tan deteriorada que se fue diluyendo poco a poco, y en ese sentido, quien tuvo más fuerzas ese día para decir "esto se acabó", fui yo.
—Siempre se ha dicho que en el amor hay mucho de química, pero no se habla para nada de física.
—Yo creo que el amor es un conjunto de cosas. El otro día me decía la perito calígrafa que los grandes juicios vienen por grandes amores que luego se convierten en grandes desamores.
—Un hilo muy fino separa el amor del odio.
—Y muchas veces hasta van unidos. Y cuando tú amas y arrancas una historia nunca piensas que pasados diez años te vas a ver en un Juzgado y ni te vas a saludar.
—Tu vida no es «redonda» en estos momentos.
—No. Me gustaría tener bastante más tranquilidad de la que ahora tengo y, de alguna manera, poder desarrollarme como actriz en proyectos. Hay una película por ahí que ojalá salga definitivamente. Y bueno, seguir manteniéndome como lo he hecho hasta ahora y viviendo y dejando vivir sin dejar cadáveres en el camino.
—Toda lucha generalmente suele conllevar su recompensa.
—Por eso. Espero, con lo pesada y perseverante que soy, que algún día llegue la paz y la calma a mi vida.

"Un divorcio, pero sin haberme casado"
—Pero hoy, esto es lo que hay, Sofía.
—Lo sé, aunque hablando se entiende la gente. Mi pleito es como un divorcio, pero sin haberme casado. Que es lo duro, porque de haberme casado seguramente tendría ante la ley otra serie de prerrogativas.
—Advierto en ti un miedo a volver a compartir la vida con un hombre.
—Digamos que estoy en un momento en el que necesito estar a mi aire y con mi gente. No me paro a pensar en estos momentos una convivencia con un compromiso al cien por cien.
—Y este ha sido el motivo por el que has pospuesto tu boda.
—Exacto. No es el momento de un compromiso tan grande como es el matrimonio, aunque seguimos bien como pareja, ni tampoco me encuentro con fuerzas para preparar nada.
—Antes te referías a una película.
—Lo único que te puedo decir es que se trata de una producción canadiense y que se rodaría íntegramente entre Miami y Canadá. También estamos estudiando ofertas de publicidad, y hay proyectos para alguna serie aquí que me va a tener un poco entre España y Estados Unidos.

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