Eugenia Martínez de Irujo y Gonzalo Miró, fotografiados en Marruecos

Marruecos. Agosto, a media tarde. Un calor que derrite el asfalto y una pareja de jóvenes turistas se pierde en la multitud. Pero, hete aquí que estamos en un verano lleno de sorpresas, y a cual más impactante que la anterior, y la pareja que busca el anonimato entre los angostos callejones de barrios sin nombre (pronunciable) no es otra que la que más titulares acapara este verano. Eugenia Martínez de Irujo y Gonzalo Miró escribían de esta forma un nuevo capítulo a su relación en Tetuán.

Tras pasar unos días en Ibiza con un grupo de amigos, donde fueron fotografiados juntos en unas imágenes que confirmaban que entre ellos existía algo más que una amistad, los dos jóvenes, acompañados también en esta ocasión por un grupo de amigos, han disfrutado de unos días de navegación, excursiones y largos paseos en el país africano. Como dos turistas más y cogidos de la mano, la pareja paseó por las calles más típicas de la ciudad. Se les veía felices. El hijo de la cineasta Pilar Miró mimó y estuvo pendiente de la duquesa de Montoro en todo momento, tendiéndole su mano para ayudarla y comprándole refrescos por el intenso calor, que les obligaba a descansar en plena calle.

Jóvenes e independientes, Eugenia y Gonzalo disfrutaban de esta forma de su verano, o de lo que queda de él. Y es que el hijo de Pilar Miró prepara ya las maletas para su marcha a Estados Unidos, donde permanecerá un año cursando estudios de cine. Un inminente viaje que les deja en principio poco margen para poder vivir plenamente su relación, que el tiempo dirá si languidece (o no) con la llegada del otoño. Nada más comenzar el verano, Gonzalo aseguraba que no quería tener "ataduras" en Madrid, y que se marcharía, sí o sí, a Nueva York. Pero ahora las cosas han cambiado. Y mucho. El joven se replantea su futuro, medita sobre su momento y baraja las posibilidades. Ni él mismo lo tiene claro.

Más sobre: