Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova se casarán el próximo 15 de octubre

Desde ese momento, Genoveva hizo suyo el lema de "todo por amor". Dejó su México lindo, su familia, su carrera y, en definitiva, su vida por luchar por el sueño de formar su propia familia al lado de la persona que amaba. Sacrificios que asumió con una sonrisa, ya que confiaba en su hombre, en su amor y en la posibilidad de crear un futuro en común. No se equivocó.

De madre periodista —Mariana González, que trabaja en un canal educativo de la televisión mexicana— y de padre adiestrador de animales —Larry Casanova, que lleva varios años separado de su mujer—, en México llevaba una vida de estudiante de lo más anónima y normal. Sin tiempo para asimilarlo, entró en una de las familias más importantes de la aristocracia española, la Casa de Alba, con todas sus ventajas y los inconvenientes que acarrea la notoriedad y ser siempre noticia.
Precisamente, Genoveva habló clara y rotunda sobre ese respecto: "No tengo ningún miedo a entrar en la familia Alba. Con Cayetano al lado, no tengo miedo de nada". Palabra de mujer enamorada. Lo cierto es que la familia Alba acogió a Genoveva con los brazos abiertos. Desde el primer momento, fue una más de la familia.

Condes de Salvatierra
Hace ya tiempo (el mismo que lleva al lado de Genoveva) que Cayetano dio por cerrado uno de los capítulos de su vida, el de conquistador. Con su pareja, se convirtió en un hombre de familia y perdió un título que nunca ostentó, el de uno de los solteros más codiciados de España. Su planta —185 centímetros de galantería—, sus ojos y su pelo castaño triunfaban entre el público femenino. Sin embargo, siempre ha sido reacio a hablar de todo aquello que no tuviera que ver con sus éxitos deportivos: "No entiendo muy bien por qué los medios se preocupan tanto de mí".

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