Alessandro Lecquio y María Palacios desmienten los rumores de crisis en su relación

Una boda religiosa
—¿Se puede afirmar que tu relación con María marcha viento en popa?
—Absolutamente. Como todas las relaciones, tienen sus momentos, pero funciona de maravilla. De hecho, no hemos tenido una sola crisis en todo el tiempo que llevamos juntos.
—Dentro de unos días celebraréis vuestro sexto aniversario … ¿Qué destacarías de todo este tiempo?
—Muchísimas cosas. María es una persona que ha sabido entenderme, hemos encajado de maravilla. Soy consciente de que mis circunstancias personales no son fáciles, tengo dos hijos de dos mujeres diferentes y María lo ha aceptado muy bien. Lo mejor de estos seis años es que hemos estado siempre tan bien, que me parece mucho menos tiempo, y creo que eso es lo bueno de nuestra relación.
—¿Cuando anunciaréis vuestra esperada boda?
—Nunca he entendido que el amor haya que plasmarlo en papeles. Pero tengo que reconocer que cuando María quiera casarse, no tengo ningún problema en hacerlo.
—¿Habéis hablado sobre cómo os gustaría que fuera la boda?
—No, porque aún no hemos decidido cuándo. Pero como María es creyente, supongo que sería religiosa.
—¿Le tienes miedo al matrimonio?
—Sí. No es para menos con lo que he pasado. La experiencia que he tenido ha sido terrorífica. De hecho, aún estoy pagando las consecuencias. Creo que es público y notorio el «mal rollo » que tengo con mi ex mujer. De hecho, a nuestro hijo práctica- mente no le veo por su culpa. No me gusta vivir en el pasado, pero es innegable que mi experiencia matrimonial ha sido nefasta.
—¿Invitaríais a Ana a vuestra boda?
—Sí, claro. Invitaré a todas las personas que quiero.
—Durante bastante tiempo se ha hablado de la inexistente relación que tenías con los padres de María. En los últimos meses parece que esto ha cambiado …
—En alguna ocasión he coincidido con los padres de María y todo ha sido muy normal. Lo que pasa es que soy de la opinión de que las familias no tienen que entrometerse en las relaciones de sus hijos. Cuanto más lejos estén, mejor. De hecho, las familias no forman parte de nuestra vida de pareja. Creo que ésta es una regla fundamental para que las relaciones funcionen. La intromisión mediterránea de las familias en los noviazgos suele ser perniciosa.
—¿Se han justificado de alguna manera por su comportamiento anterior?
—No tienen por qué justificarse de nada. Les entiendo perfectamente. Yo tengo una estética que no encaja en una familia tradicional. De hecho, a mí no me gustaría que si tuviese una hija saliese con una persona de la que digan todo lo que se ha dicho de mí. También es cierto que muchas de las cosas que se han dicho de mí son mentiras. No he sido un santo, pero tampoco tan malo como dicen.

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