José Campos, la nueva pareja de Carmen Martínez-Bordiu

Se conocieron en un viaje que ella realizó a Santander a comienzos de verano. Salieron juntos, aunque siempre acompañados por un grupo de amigos. Sin embargo, ya se comenzaba a fraguar una amistad especial. Carmen abandonó la capital cántabra para desplazarse a Sevilla, donde coincidió con su ex pareja Roberto Federici en la boda de una amiga común, Paloma Cañete, sobrina de la desaparecida Juanita Reina. Esa nueva aparición juntos despertó por enésima vez los rumores de reconciliación.

Pero el corazón de Carmen estaba en ese momento a cientos de kilómetros de distancia: en Santander. Por ello, el 10 de julio volvió a hacer las maletas. De Sevilla a Cantabria. Desde entonces, Carmen y José no se han vuelto a separar. Pasean su amor por los restaurantes y bares de moda santanderinos, por donde pasan prácticamente inadvertidos.
El ambiente de esta ciudad también ha conquistado a Carmen: cena en el barrio pesquero, cañas por los bares de moda de la calle General Mola, atardecer en el Puerto Chico…

Se trata de la primera vez que sale con un hombre más joven que ella, un soltero de oro en la sociedad santanderina, que no tiene ojos más que para Carmen, y que incluso le ha presentado ya a su familia. Carmen ha prolongado sus vacaciones santanderinas para estar junto a él. Vive feliz y sin preocupaciones esta nueva etapa de su vida. Y el futuro ya vendrá.

Pero todo lo que empieza tiene un final. Carmen Martínez-Bordíu, después de prolongar su estancia en Santander en varias ocasiones, tuvo que regresar a Madrid para cumplir con ciertos compromisos. Entonces llegó la despedida. Hasta el último momento, José Campos estuvo al lado de la hija de los marqueses de Villaverde. La llevó al aeropuerto al volante de su coche, le llevó la maleta hasta el mostrador y la acompañó a tomar algo a un bar de la terminal antes de que saliera el vuelo. Allí el empresario se deshizo en atenciones con Carmen. Le cogió la mano, le acarició la cara… No obstante, la madre de Luis Alfonso de Borbón se mostraba más seria, quizá por lo amargo de la despedida o porque, como luego comentaría José Campos, sabía que esos momentos los estaban captando los fotógrafos, algo que, sin embargo, no fue óbice para que el empresario se mostrara natural y cariñoso.

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