Nicole Coste, madre del hijo del Príncipe Alberto de Mónaco, ahora modelo


«Tres hermanas y un hermano»
Ella misma creció en Togo junto a sus tres hermanas y un hermano. Su padre, hoy en día jubilado, poseía una fábrica. Su madre falleció hace unos años. Su familia pertenece a la burguesía. Nicole pasó su Bachillerato en Francia, y cursó estudios de Economía durante un año y de Arquitectura durante casi dos, antes de casarse con un científico francés quince años mayor que ella, con quien tuvo sus dos hijos. Durante su divorcio conoció a Alberto. Nicole ahora tiene la nacionalidad francesa. Cambió su apellido africano por uno francés y quiere dar a sus hijos la misma educación que ella recibió. Sus hermanas viven en Francia y en Canadá, y su hermano en Renania. Tiene regulares contactos con ellos y se alegra de volver a verles pronto. Nicole afirma su confianza en el futuro.

«Quiere ayudar a su país»
Ahora necesita tiempo para reencontrarse con ella misma. A día de hoy, todas las fuerzas de Nicole son para sus hijos, y confiesa su deseo de consagrarse a tareas humanitarias cuando encuentre algo de serenidad. El país de nacimiento de Nicole, Togo, va mal. En particular, la situación de la población infantil, y es allí donde tiene intención de ayudar.

«Por lo menos, estas fotos muestran mi mejor aspecto»
Periodistas del mundo entero quieren entrevista a Nicole. Todos los días aparecen nuevas fotos de ella hechas por «paparazzi»: Nicole saliendo de un supermercado, paseando a su hijo en cochecito, tomando un café con amigos... —Es la razón por la cual hice esas fotos. Por lo menos muestran mi mejor aspecto —dice riéndose.

«Ambos quieren lo mejor para Alexander»
En cuanto al resto, se acostumbra a su repentina notoriedad, pero cuando se trata de sus hijos, se vuelve seria: —Me gustaría que Alexander creciese como todos los niños de su edad y no sea perseguido por fotógrafos. Se debe respetar a mis hijos. Tienen que hacerse hombres responsables y equilibrados. Y, por supuesto, desea que todo vuelva a la normalidad con el padre de Alexander. —Estoy firmemente convencida de que todo se puede arreglar. Sobre este asunto, ambos están de acuerdo. Quieren lo mejor para Alexander: una infancia despreocupada, lejos del público. Esto se parece al final feliz de la movida historia de Alexander, quien empieza su vida sin tener ni idea del coraje que su madre y su padre demostraron por él.

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