Milene Domingues: 'Quiero casarme y tener dos hijos más, pero ahora no es el momento'

La futbolista brasileña amadrinó el comienzo de una gira de exhibición de capoeira, un arte marcial típico de su país

Hacía tiempo que no sabíamos nada de ella. Milene Domíngues, la que fuera en su día esposa de Ronaldo, se encuentra de vacaciones y ha pasado unos días en Lanzarote junto al que es su novio desde noviembre de 2003, el jugador del Racing de Santander David Aganzo, así como con la familia del futbolista. Sin embargo, la joven, de 26 años, hizo el pasado martes un parón en sus vacaciones para presentar oficialmente el Tour Capoeira que organiza una conocida marca de tampones y que tuvo lugar en la playa de Valdelagrana en el Puerto de Santa María, Cádiz.

Milene, cuéntanos, ¿qué te parece esta iniciativa?
Me parece que la idea ha sido muy buena, porque la capoeira está de moda, y lo han organizado para informar a las chicas de que a pesar de llevar tampón, puedes practicarla. Además, mucha gente no sabe lo que es, si un baile o un deporte.
¿Y qué es?
Es un arte marcial que los esclavos disimularon con la danza y que requiere mucho movimiento. A los esclavos antiguamente se les prohibía luchar, y crearon esta técnica como medio para defenderse. Se piensa que procede de Brasil, pero en realidad su origen está en Angola.
¿Sigues jugando en el Rayo?
Sí, pero todavía no he hablado con el Club. Hemos cambiado de entrenadora, y cuando nos fuimos de vacaciones no teníamos todavía entrenador.
¿También sigues en la selección brasileña?
No. Ya no pienso en la selección, porque participé en el último mundial y pasé muchísimo tiempo lejos de mi hijo. Yo lo que quiero es divertirme con el fútbol, no que se convierta en un deber. Además no ganamos muchos millones... (risas)
¿Y qué similitudes encuentras entre el fútbol y la capoeira? ¿Se parecen en algo?
En nada. La capoeira requiere muchísima flexibilidad, y el fútbol no. La capoeira te da mucha fuerza en el abdomen, y eso es bueno para cualquier deportista, porque cuanto más fuerte esté el abdomen, menos lesiones tendrás. Pero se pueden practicar las dos cosas. Yo practiqué la capoeira durante cuatro años, hasta que me fui a Italia, donde lo dejé porque allí no existía.
¿De modo que la capoeira no es algo nuevo para ti?
No, no (risas). Yo creo que para ningún brasileño. Aunque no lo practiques frecuentemente, cualquier brasileño lo habrá hecho alguna vez. En Brasil es muy común, sobre todo en Bahía, donde más esclavos había.
Además del fútbol, has hecho publicidad y has trabajado en radio y televisión, ¿qué te queda por hacer? ¿Tienes todavía sueños por cumplir?
(Risas) Pues sí, ver a mi hijo crecer fuerte, con carácter y que sea buena persona. Tengo muchas cosas todavía por ver y por aprender.
Y con tanto trabajo, ¿te queda tiempo para ver a tu hijo?
No. Con el fútbol tengo entrenamiento cinco veces a la semana, y comienzan a las seis de la tarde. El resto del tiempo procuro estar con mi hijo, pero no le veo mucho porque sale del colegio a las cuatro y yo a las cinco y media me marcho a entrenar.
¿Y él te ha dicho lo que le gustaría ser de mayor?
No. Ronald tiene cinco años y todavía piensa que trabajar es jugar al fútbol, porque además de tener padres futbolistas, mi novio también es jugador.

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