Miriam Díaz Aroca y su esposo, Wichi, posan por primera vez con su hija recién nacida

—¿Le estás dando el pecho?
—Desde el principio le he dado el pecho, complementando su alimentación con biberones. Como ella ha visto que es más cómodo el «bibe» que el pecho, al final se ha quedado con el biberón. Es una niña muy comilona.
—Y tú, Wichi, ¿colaboras en los cuidados de María?
—Yo hago los biberones y se los doy, cambio los pañales y la acuno y mezo siempre que puedo. Desde el principio del embarazo he querido implicarme, y ahora también, en el cuidado de María. Espero estar haciéndolo bien.
—Para Miriam es el segundo hijo, pero para ti es el primero. ¿Qué sientes al sostener a tu hija en brazos?
—La verdad es que no me lo creo todavía. Estoy todo el día trabajando fuera de casa y cuando vuelvo y estoy aproximándome a casa, tengo la sensación esa de que me espera algo distinto, algo nuevo, algo que me llena. Yo la miro y requetemiro y me parece el milagro más grande del mundo.
—Siempre se os ha visto muy felices. ¿María es la culminación de esa felicidad?
—No es la culminación —dice Wichi—, porque siempre se está llegando a la cima. Si se ponen metas, es como si se hubiera acabado la ilusión. María es un complemento más a nuestro amor.
—Y Pedro, ¿qué tal con su hermanita?
—De maravilla —comenta Miriam—. Durante el embarazo fue muy cuidadoso conmigo y atento, protegiéndome, y con la hermanita ya aquí, en casita y en sus brazos, se muestra muy generoso, nada rebelde, ni quejoso. También es verdad que nos esforzamos mucho por dedicarle su tiempo, que no se sienta él huérfano de su tiempo. Pedro es un niño amoroso, feliz y con mucha alegría.
—¿Por qué el nombre de María?
—Nos fascinan los nombres que tengan un contenido, que tengan una vida intensa. María es un nombre con cultura, con historia, con muchísimo contenido dentro de él. Mi abuela, un ser muy querido por mí, y la abuela de Wichi también se llamaban María.
—Tan sólo hace catorce meses que os casasteis. ¿Por qué habéis querido tener un hijo tan pronto?
—No es una cosa que nos planteáramos —comenta Wichi—. Desde un principio ha ido surgiendo todo por ambas partes con la misma intención. Lo queríamos los dos y así ha sido. Ha sido fruto del amor y la ilusión. Es lo mismo que cuando nos casamos, sentíamos que tenía que ser así y así fue.
—Wichi está trabajando, pero tú, Miriam, ¿cuándo te vas a incorporar al trabajo?
—Si todo va bien en la serie, espero incorporarme a finales de septiembre, primeros de octubre. Pero todavía no sé nada. Lo que sí haré serán convenciones, galas. También hay cosas de cine, teatro. Pero lo que quiero ahora es dedicarme a ella, y dentro de unos meses ya veremos.
—Miriam, ¿has hecho algo especial para recuperar tan pronto la figura?
—El secreto para recuperar la figura está en cuidarse. Me he cuidado durante el embarazo y me estoy cuidando ahora mismo.

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