Chábeli Iglesias: 'Alejandro ya ha cumplido tres años y me gustaría darle un hermano pronto'

—¿Miras mucho hacia atrás?
—Cada día menos. Intento vivir en el presente.
—¿Te regodeas en lo que pudo ser, pero no fue?
—Intento vivir el presente, como te digo.
—¿Qué hacer cuando algo se convierte en obsesión?
—Si es trabajo, llegar a tu meta, pero si es amor, las obsesiones no te llevan a ninguna parte.
—¿Ante la traición?
—El perdón.
—¿Ante un menosprecio?
—Ignorarlo.
—¿Ante una sospecha?
—Una pregunta.
—¿El orgullo?
—A veces tengo que poner a un lado el orgullo para poder sacar mis verdaderos sentimientos.
—¿Una decepción?
—Las decepciones que te da la vida no se pueden controlar.
—¿Un fracaso?
—Me levanto y sigo con más fuerza hacia delante.

Chábeli está en el mejor momento de su vida. Es una mujer que se define a sí misma como sensible, sincera y, a veces, poco flexible, que no ceja en su empeño por conseguir aquello que le interesa. Cuenta siempre que una de sus sensaciones más inolvidables fue ver a su hijo dentro del coche el día que volvían a casa, tras semanas en el hospital. No es una mujer a quien le guste mucho la moda. Es feliz con un vaquero y un jersey. Tiene su propio estilo y no le gusta copiar a nadie. Siempre «ha sido ella». Con su madre tiene en común que ambas son perfeccionistas y que les encanta la tranquilidad de su casa.

Chábeli se define muy casera y por eso sus casas siempre son muy cómodas. Dice que la mayor lección que le ha dado su madre ha sido el saber estar y que su padre, al que también «adora», como ha dejado patente en esta entrevista, ha aprendido a ver el lado cómico de las cosas. Un sentido del humor que, según reconoce Chábeli, ha heredado su hermano Julio, al que ella define como «increíblemente alegre e intuitivo». Vivir cerca del mar le produce una gran sensación de tranquilidad, y siempre que se va de España lo hace muy contenta y con una sensación estupenda por haber podido estar con su madre y sus hermanas Ana y Tamara.

Chábeli posa de nuevo junto a Christian y Alejandro al concluir la entrevista. No faltan tampoco los perros. Chábeli me cuenta que no se olvida de Los Angeles, donde pasó unos años de su vida. Pero Miami ha sido su pasado, es ahora su presente y casi seguroque su futuro, aunque nadie puede cercar al destino.

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