José Antonio Canales Rivera y su esposa Mari Carmen posan por primera vez con su hijo

—Dicen que tener un hijo une más a las parejas.
—Nosotros hemos estado muy unidos siempre. En nuestro caso, lo único que ha hecho el bebé es unirnos más todavía, si cabe, porque más parecía imposible. Lo que sucede es que creo que he pasado a un segundo plano radicalmente.
—O sea, que tienes los típicos celillos ahora porque Mari Carmen ocupa su atención con el bebé.
—No, porque les quiero tanto, que ver ese celo que tiene la madre con mi hijo y que sé que lo va a proteger con su vida, a mí no me da celos para nada. Al contrario, me llena de orgullo que le quiera más que a mí. Además, ahora él la necesita mucho más que yo, que me puedo valer perfectamente; él no, necesita todo el apoyo y el cariño del mundo.
—Feliz en tu matrimonio, con un niño que ha puesto el broche de oro a vuestro amor, te va bien en tu profesión... ¿Te queda algo por lograr en la vida?
—Me queda muchísimo por lograr en la vida. En el tema personal y familiar soy muy afortunado, no sólo por mi hijo y mi mujer, sino por los padres, los hermanos, los abuelos y los primos que tengo, pero profesionalmente me siento poco conformista y creo que en ese sentido me queda seguir luchando y consiguiendo cosas.
—¿Qué ha dicho tu abuelo Antonio Rivera del nuevo miembro de la familia?
—Está encantado y además se le pone una cara de felicidad cuando lo ve…, y se ríe, y lo toca, y se pone a mirarle, y le llama. Y ya le está buscando un caballo para él.
—¿Te gustaría educar a Pancho como te han educado a ti?
—Claro, me gustaría educarle como lo han hecho conmigo, que todo lo que consiga, incluso de mí, que se lo gane, porque hoy en día hay muchísima competitividad en la vida para todo.
—¿Cuándo le vais a bautizar? ¿Sabes quiénes serán los padrinos?
—Aún no sabemos cuándo le bautizaremos, pero los padrinos ya están elegidos: serán Inmaculada, una tía de Mari Carmen, y un buen amigo mío, Alfonso.
—¿Qué tal ha ido todo, Mari Carmen?
—Pues muy bien. La verdad es que le tengo que dar gracias a Dios porque todo ha ido por ahora estupendamente. Como si lo hubieran escrito y hubiera tenido que pasar así, pues así ha sido.
—José Antonio nos contaba que en el momento del parto estuvo a tu lado, supongo que eso ayuda mucho.
—Sí, la verdad es que sí. Además, fue cesárea y como estaba medio despierta y te da un poco de miedo todo, pues él me ayudó mucho.
—¿Recuerdas qué fue lo primero que te dijo cuando vio al bebé?
—Es un momento tan emocionante, que sólo te fijas en el niño,que esté sano y perfecto, que esté bien. Estábamos los dos muy emocionados. La verdad, no recuerdo bien las palabras.
—¿Qué tal es como padre?
—Le veo muy bien. La verdad es que me está sorprendiendo porque está teniendo mucha paciencia. Cuando el chiquillo llora, que no llora mucho, le coge, le atiende. No se desespera por las noches, aunque Pancho es muy bueno. Cuando se despierta para comer, está siempre pendiente, muy bien. Le ha bañado y me ayuda bastante, aunque pañales sólo le ha cambiado una vez.
—¿Cómo se porta Pancho?
—Muy bien. Es un niño muy bueno. Es tan chiquitín.
—Y ahora con vuestro hijo en casa, ¿qué tal llevas que José Antonio tenga que torear fuera?
—Ahora lo que sucede es que esperan dos personas. Te sientes un poco más acompañada, pero también te da más cosa, porque estoy sola con el niño y él está de viaje toreando. Es un poco más difícil, más duro.
—¿Os imagináis padres de familia numerosa?
—La experiencia ha sido maravillosa, pero aún es muy pronto. Estamos todavía en el rodaje. No me gustaría tener a Pancho solo, pero por ahora vamos a esperar un poquito.

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