Animada rifa benéfica y divertido baile flamenco

En la cena, cortesía de Mallorca, se sirvió ensalada de langostinos y espárragos y a continuación suprema de faisán. Todo regado con tinto Marqués de Arienzo y blanco Marqués de Alella. De postre, milhojas de chocolate y menta. Una vez finalizada, comenzó la Rifa benéfica, que pudo realizarse gracias a la generosidad de diferentes firmas y artistas. Carolina Herrera, Don Algodón, Eduardo Ladrón de Guevara, Joyería San Eduardo, Joyería Yanes, Lancôme, Lorenzo Caprile, Lomography shop, Náutica Onieva, Nelsy Chelala, Pedro del Hierro y relojes Racer cedieron regalos para que pudieran ser subastados. Por su parte, Adriana Rothlander, Araceli Alarcón, Fernando Garrido, Fundición La Casa Grande, Maite Spínola, Mariana Olaso, Nati Cañada, Paloma Johansson, Pascual Caprile, Paz Figares, Peñuca de la Serna, Paloma Porrero, Tormes Lardies, y Víctor Manver y Torroba contribuyeron con espléndidas obras de arte que fueron sorteadas entre los asistentes.

La organización contó además con la colaboración desinteresada de Discotecas móviles, Flamenco (Palo Santo), Mallorca, Mochales y Palacios abogados, Orca, Prosegur, Brählerins, Halcón Viajes, Encarna Sánchez, Severiano Ballesteros y Volvo.

La moto de Carmen Martínez-Bordiu
Los invitados, dispuestos en treinta y cinco mesas, respondieron a la convocatoria y participaron comprando múltiples boletos. Cuqui Fierro fue la más premiada, se llevó seis regalos, no en vano había comprado dos mil euros en papeletas. La marquesa de Villaverde, Carmen Franco, fue otra de las agraciadas mientras que su hija, Carmen Martínez- Bordíu, se llevó a casa una moto acuática en miniatura. Carmen, que no ha vuelto con Roberto Federici, nos comentó que no sabe cuándo verá a Luis Alfonso. Encantada con la velada y con su regalo, se marchó pronto acompañada por su madre. Aunque por ahora sigue viviendo en Sevilla, quizá vuele a otros países, ya que no es mujer de echar raíces. Se muestra encantada con la idea de convertirse en abuela, que no le haría sentirse más vieja, y que puede vivir perfectamente sin un hombre a su lado. A la actriz Lydia Bosch le tocó uno de los obsequios cedido por Pedro del Hierro.

Si la fiesta había sido apoteósica, no menos lo fue el cierre. Estrella Morente puso la piel de gallina a los presentes cuando se arrancó por flamenquito. Hechizó con su arte y puso un broche de lujo a una noche inolvidable, mediante la que se consiguieron no una, sino innumerables sonrisas de los niños más necesitados.

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