Ana Obregón: 'En la vida real me he resistido al matrimonio. Tengo pánico al compromiso'

—O sea,que la historia no tiene final feliz.
—Quiero dejar muy claro a los niños, que para mí tienen todo mi respeto, que el último capítulo es el treinta de mayo, y que si Televisión Española decide emitir esos capítulos, yo tomaré medidas cautelares contra la productora y me querellaré contra Televisión Española por emitirlos, pero en ningún caso se podría llamar "Ana y los siete" y no puede aparecer mi nombre.
—Pero hasta este momento,¿tu relación con la productora ha sido buena?
—Imagínate cómo no va a ser buena. Esta serie estaba vendida en Televisión antes de entrar la productora. Yo a la productora le he hecho un regalo, le he regalado mucho dinero y le he regalado una serie de éxito.
—Y después del treinta de mayo, entonces, ¿qué?
—Mis planes son descansar primero, estar con mi hijo, y luego ya me pondré manos a la obra con otra serie que tengo registrada. Tengo que decidir con qué cadena la hago, hay ya conversaciones. Yo sé que Ana Obregón va a estar ahí siempre, porque lo he demostrado durante veinte años.
—Hablábamos de que en la serie te casas por fin con Fernando, pero en la vida real, una de dos: o te has resistido tú al matrimonio o se te ha resistido él.
—Me he resistido. La verdad es que dos o tres veces me lo han pedido, pero yo me he resistido. Aunque no quiere decir que en algún momento diga que sí. Nunca sabes, la vida es muy larga.
—¿Eso es miedo al compromiso?
—Tengo muchísimo miedo al compromiso, tengo pánico, porque parece como que se pierde el romanticismo al firmar un papel.
—¿La soledad te asusta?
—No me asusta la soledad nada, y no es sólo que sea valiente, que creo que lo he demostrado en mi vida, siempre luchando por un ideal, en este caso por la interpretación, el arte, la televisión...Y cuando estoy con alguien, pues lucho también por eso, aunque sea un ideal, pero no me da ningún miedo estar sola, porque estoy muy a gusto conmigo misma, duermo muy bien. Soy una persona muy honesta como actriz, como artista, como ser humano y como mujer.
—¿Echas de menos un hombre al lado?
—No lo echo de menos para nada. Bueno, en algún momento sí, pero no en otros, porque es un arma de doble filo. Enamorarse es estar en el paraíso, pero luego bajas al infierno en seguida. No quiero sufrir. Además, teniendo un hijo ya piensas mucho y haces que nada afecte a tu hijo si eres una madre como Dios manda. Antes que nada está mi hijo, y eso es lo principal.

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