Mireia Verdú, Miss Lleida: 'Soy adoptada y ojalá a todos les tocaran unos padres como los míos'

Mireia Verdú, ‘Miss Lleida’, no fue elegida ’Miss España 2005’ y, sin embargo, se ha hecho tan conocida —e incluso algunos aventurarían que más— como la ganadora, Verónica Hidalgo. De Mireia se decía que era la favorita, y fue la preferida para muchos de los patrocinadores del certamen, que la escogieron ‘Miss Cuerpo Bonito de Teleno’ y ‘Miss Cabello Bonito de Wella’. El Jurado, en cambio, prefirió a otra catalana, ‘Miss Girona’, y concedió a Mireia el título de primera dama de honor de ‘Miss España 2005’. Ella será quien represente a España en el certamen de belleza ‘Miss Mundo’, que se celebrará a finales de este año. Recientemente, Mireia viajó a Gran Canaria, donde posó para nosotros en la playa de Maspalomas, con el océano Atlántico como testigo.

—Llevas mucho tiempo trabajando como modelo. ¿Por qué decidiste presentarte a ‘Miss España’?
—Yo empecé a trabajar con trece años, ahora tengo veintiuno, y me presenté para buscar el reconocimiento profesional. Había desfilado con gente muy conocida, y a veces piensan que si ellas están desfilando contigo, y a veces con menos tiempo, pues a ti también te gustaría estar a su nivel.
—¿Te refieres a su nivel de caché?
—Sí. Yo creo que para que seas conocida aquí, en España, hay dos vías: el poder presentarte a un concurso como ‘Miss España’, que te da un reconocimiento nacional, o el probar suerte fuera, y lo veía más complicado ir fuera y tener la suerte de que un gran diseñador se enamorara de mí, no porque lo vea imposible, sino porque creo que la competencia fuera es mayor que en España.

‘ Me tomo ser modelo como una profesión más’
—Hay dos tópicos que casi siempre se cumplen con las chicas que son elegidas ‘miss’: uno es que deja al novio, y otro, que abandona los estudios.

—Yo terminé en junio del año pasado la diplomatura de Empresariales y empecé a estudiar la licenciatura. Ahora, si no es en dos años, será en tres. Siempre, desde los trece años, he trabajado como modelo, compaginándolo con mis estudios. Fue una condición que me pusieron mis padres y de la que yo me alegro mucho. Por otra parte, tengo novio desde hace cuatro años. Se llama Albert, es de mi pueblo, Tremp, en Lleida, y, como yo, vive en Barcelona.
—¿Cómo lleva él que tú seas modelo y esta popularidad repentina que te ha llegado?
—Lo lleva bien. Al principio, a cualquier chico le da un poco de miedo, porque supongo que si no sabes cómo funciona el mundo de la moda, lo que se oye o se ve por la ‘tele’ no tiene nada que ver con cómo lo puedes llevar tú, pero al ver que yo me lo tomaba como una profesión más, pues lo aceptó muy bien.

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