Rocío Jurado y José Ortega Cano, felices en la primera comunión de su hija Gloria Camila

El pasado sábado fue un día muy feliz para la familia de Rocío Jurado y José Ortega Cano. Su hija menor, Gloria Camilia, recibía la Primera Comunión en la iglesia de Los Dominicos de Alcobendas (Madrid), una alegre celebración después de los difíciles meses que la familia ha vivido pendiente de la salud de la cantante. Gloria Camilia recibió el sagrado sacramento, en una ceremonia oficiada por el padre Félix Gil, junto a veintiséis compañeros de colegio y rodeada por todos sus familiares. Ortega Cano y Rocío llegaron con sus dos hijos menores, Gloria Camila y José Fernando (que estudia en Florida pero viajó a Madrid para asistir a la Primera Comunión de su hermana) y los dos nietos de la artista, Rocío y David. "Estoy muy nerviosa" repetía Rocío al llegar a la iglesia de los Dominicos. Y estaba nerviosa pero también muy guapa y recuperada, especialmente favorecida con un traje de color salmón bordado en alegres colores y zapatos en verde que contrastaban con su vestido, cuidadosamente maquillada y con la melena suelta.

Rocío perdió doce kilos por el tratamiento contra el cáncer, ahora ya ha ganado algo de peso y su presencia es de nuevo una demostración de fuerza y coraje. No ha permitido que nadie se encargara de los preparativos para la Primera Comunión de su hija. Ella misma organizó personalmente todos los detalles de este festejo familiar sin duda muy especial porque no hay que olvidar que ha sido el primero desde que el pasado verano diagnosticaron a Rocío un tumor. Afortunadamente, las últimas revisiones en la clínica Andersen de Houston (el pasado marzo Rocío estuvo de nuevo allí) no podían haber traído mejores noticias y hasta el próximo julio, la cantante de Chipiona no tiene que volver para someterse a un nuevo chequeo.

"Es un día de fiesta"
Gloria Camila se sentó a la izquierda del altar mientras sus padres seguían la ceremonia desde la segunda fila de bancos. Quizás para ocultar la emoción que sin duda la embargaba, Rocío cubría sus ojos con unas gafas oscuras. Junto a ella, su hijo y sus nietos, y de pie, siempre con gesto serio y orgulloso cuando miraba a su hija, José Ortega Cano. Gloria Camila, alegre y feliz, seguía las canciones que interpretaba el coro y cuando tuvo que entregar una rosa no dudó para quien iba a ser, para su madre.

En un día tan señalado, se reunieron familiares y amigos. No podían faltar, Rocío Carrasco, hija mayor de Rocío, y Fidel, tampoco los hermanos de Rocío Jurado, Amador y Gloria, con sus familias, así como los hermanos de José Ortega Cano. Doña Juana, madre del torero, se mostró muy afectuosa con Rocío y los niños.

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