David Beckham ha comparecido ante los medios de comunicación, por primera vez desde que se hicieron públicas las declaraciones de su ex niñera, Abbie Gibson, en las que se detallaban posibles peleas y problemas de la pareja. El delantero del Real Madrid ha puesto el caso en manos de sus abogados ya que los comentarios de Abbie le parecen "increíbles". "Me han educado para tratar bien a las mujeres y respetarlas. Sé que si no hubiera respetado a Victoria, mi madre habría sido la primera en decírmelo", explicó.

Dijo además que se sentía traicionado porque "cuando dejas que alguien entre en tu casa y cuide de tus hijos, que son tus posesiones más preciadas, tienes que confiar en esa persona". El jugador explicó que no podía hacer muchos más comentarios sobre el tema ya que ahora había que esperar la decisión de la justicia, aunque comentó que "estaba intentando centrarse en el fútbol y no distraerse". "Somos personas normales a pesar de lo que la gente piense de nosotros. Tenemos discusiones como todas las parejas, pero quiero a mi mujer", afirmó.

"Estoy contento en Madrid"
El futbolista, que cumple 30 años el próximo lunes, comentó además que se encuentra en uno de sus mejores momentos profesionales y personales. "Estoy en mi mejor momento físico desde que dejé el Manchester. La diferencia es que mi familia está feliz en Madrid. Los niños y mi mujer están muy contentos y todo eso influye", afirmó. El inglés reiteró además que "está contento en Madrid" y que "su vida es feliz". "Llevo dos años aquí, quiero cumplir el contrato que tengo y además jubilarme en el Madrid. Tras jugar en el Manchester con la selección de mi país y ahora en el mejor club del mundo, que es el Madrid, sería lo máximo poder retirarme en él", confesó.

Mientras David Beckham estaba en la rueda de prensa, su mujer, Victoria, paseaba con su segundo hijo, Romeo. La ex Spice, con un atuendo muy veraniego, se deshizo en mimos con el pequeño, que se mostró inquieto y con ganas de jugar con su madre.

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