El duque de Huéscar y Alicia Koplowitz, encuentro en París

Carlos y Alicia han vivido también, de alguna manera, vidas más o menos paralelas. Algo que, en estos tiempos, también les ha acercado más. Cuando se conocieron, las hermanas Koplowitz eran unas jóvenes discretas, ahijadas de Ramón Areces, y sin que nada hiciera presagiar que con el tiempo se convertirían en unas de las mujeres más ricas del mundo. A partir de ahí, la historia es de sobra conocida: Alicia se casó al poco tiempo con Alberto Cortina (unión de la que nacieron tres hijos: Alberto, Pedro y Pelayo), y Carlos Fitz-James Stuart hizo lo propio, mucho más tarde, con Matilde Solís y Martínez Campos, de enorme fortuna y patrimonio, con la que tuvo dos hijos (Fernandoy Carlos). Ambos matrimonios acabaron con sonados divorcios. Ahora vemos las primeras imágenes de la pareja juntos, disfrutando de un fin de semana en París, paseando por sus románticas calles, entrando en las tiendas más exclusivas y deleitándose con la grandeza de las obras del Museo del Louvre. Caminaron por la zona de Arrondissement, donde visitaron a uno de los más importantes anticuarios parisinos, Maurice Segoura; visitaron la avenue Montaigne, donde se encuentran las firmas más prestigiosas de la moda; compraron pasteles en Lenôtre (se llevaron Succes y Foglia d’autummo, dos suculentos postres que podrían haber sido el colofón de la cena de la que más tarde disfrutaron), almorzaron en el café de la Paix…

Con todo, queda la sensación de que lo que pudo ser en el pasado y no fue, tal vez sea en el futuro. Trabalenguas aparte, hoy por hoy lo suyo es sólo una «buenísima amistad», a la que ya veremos si el tiempo añade algún capítulo más.

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