Cari Lapique confirma la relación de su hija Carla con Félix Riuz

Félix es compañero de pandilla de los veranos de Guadalmina (Marbella), donde los dos pasan las vacaciones con sus familias. Entre tanto, Carla trata de acostumbrarse a su nuevo estatus de objetivo prioritario de la prensa:'Mi vida es la misma de siempre. La única diferencia es que todo lo que hago se sabe y… ¡es noticia!', dijo entre risas, demostrando lo que aún no sabíamos: que humor no le falta. Y fue en una de esas jornadas normales, al terminar las clases, cuando se pudo ver a la pareja pasear y compartiendo luego una cena íntima. Carla acudió también recientemente a un rastrillo en beneficio de las víctimas del «tsunami», donde se pusieron a la venta objetos artesanales fabricados por presos españoles. Una iniciativa que Carla quiso apoyar con su presencia, ya que también colaboraba el padre Jaime Garralda: 'Es mi cura del alma, al que quiero de toda la vida y el que me dio mi primera comunión, por eso quería estar aquí con él. Le tengo un cariño muy especial y siempre se lo tendré; mi madre colabora en muchas ocasiones con él y es un señor con un espíritu increíble, siempre ayudando a los demás y con mil proyectos en mente, con una energía y un positivismo tremendos'.
Proyectos solidarios
Además, habló por primera vez de sus proyectos solidarios al frente de una organización que se llama Vía: 'Es una agencia de voluntariado que colabora con otras ONGs para buscar a gente con disponibilidad para trabajar. Es una manera muy sencilla de colaborar un poco, y yo creo que todos deberíamos ayudar. Con un poquito de cada uno, que no cuesta nada, al final es un mucho lo que se puede hacer'.
Carla Goyanes disfruta así de su vida, de la que recupera las riendas después de que, el pasado verano, los acontecimientos la desbordaran. El convertirse en el foco de atención tras confirmarse su relación con Francisco Rivera fue difícil de asumir para una joven que conocía la popularidad por su trabajo de modelo, pero no su alto precio en determinadas circunstancias. Tras la ruptura con el torero, y convertida en el objetivo de todas las miradas, Carla se marchó a París. Un 'exilio' voluntario que tan sólo duró unos meses, los suficientes para que las aguas volvieran a su cauce. El cauce de una vida normal, que ella se empeña en mantener.

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