Chábeli y Julio Iglesias Jr., confidencias de dos hermanos en Nueva York

Siempre se han llevado muy bien. Lo mismo que con su hermano Enrique, hoy triunfando por los escenarios del mundo. Julio y Chábeli, Chábeli y Julio, han coincidido estos días muy cerca de Nueva York, concretamente en Nueva Jersey, y han posado en exclusiva para nuestra revista mientras paseaban por un parque. Conversamos con ambos a fin de conocer el momento actual de una feliz esposa y madre de familia y el de un joven cantante esperanzado y lleno de ilusión porque 2005 sea el año de su despegue artístico definitivo.

—Chábeli, háblame de tus afinidades con Julio.
—Es un chico supersensible y cariñoso. Se lleva muy bien con todos y nunca discute con nadie. Tiene muy buen carácter, es muy buen hermano y posee un sentido del humor que te partes de risa con él...

—Enrique parece más serio…
—No es que sea más serio, sino que es algo más tímido.

—Pues está todo el día cantando frente a miles de personas.
—Pero tú puedes ser poco tímido en el escenario y mucho más en tu vida privada. Son cosas completamente diferentes.

—Desencuentros, si es que los hay.
-Ellos son chicos y yo soy una chica.

—Eso es obvio, Chábeli.
—Julio y yo no nos hemos peleado nunca.

—¿Cón Enrique más quizá?
—No, pero él tiene un carácter más fuerte.

—O sea, más parecido al tuyo.
—Sí, pero esto no quiere decir que sea malo.

—Cada uno es diferente.
—Así es.

«Mi hijo se parece muchísimo a su tío Enrique»
—¿Y tu hijo?
—Se parece muchísimo a su tío Enrique.

¿Ya se lo notas con lo pequeño que es?
—Sí, claro. No es que se enfade, sino que las cosas tienen que ser como él quiere —ríe Chábeli.

—Tú también eres un poco testaruda, Chábeli.
—Es verdad. Mi hijo, Alejandro, tiene el carácter Iglesias.

—Físicamente es Altaba.
—Total. Es igual que su padre.

—Tu forma de ver las cosas y de darlas importancia parece haber cambiado.
—Porque cuando tienes hijos ya no le das importancia a las cosas pequeñas. Antes tenía mucho más tiempo para darle vueltas a la cabeza, pero desde que llegó Alejandro, todo ha cambiado y ahora lo primordial es él.

—Desde la atalaya de los años se ve todo de otra manera, ¿verdad?
—Ahora doy menos vueltas a la cabeza por tonterías. A veces pienso en cuando era joven y me pregunto que cómo me pude yo enfadar por cosas que hoy me parecen una tontería.

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