Isabel Sartorius celebró su cumpleaños junto a Gerardo Lorenzo

Ha dejado atrás todas las ‘maletas’ y vive, por primera vez en años, una existencia libre, sin necesidad de esconderse ni de encerrarse. Dispuesta a escribir su propia historia, sabe que, a sus cuarenta años, le queda todo por hacer y no se reconoce cuando hablan de ella como una víctima de las circunstancias. «Creo —nos confesó hace algunos meses— que he tenido mucha suerte porque la vida me ha dado muchas posibilidades y muchos privilegios que, a veces, he aprovechado y otras veces no. He tenido momentos bajos, de gran desesperación, pero cuando miro atrás pienso que esos baches son los que me han dado la oportunidad de poder mejorar y de tener más capacidad de comprensión. Luchamos como si fuéramos a estar aquí ocho eternidades y no vamos a estar tanto. En mi opinión, creo que lo mejor es tomar una cierta distancia espiritual con los vaivenes de la vida».

Las lecciones aprendidas a lo largo de todos estos años sí le han servido, sin embargo, para comprender que «la vida no es soñar ni esperar a que los sueños se cumplan». Y el tiempo para la ilusión y los proyectos personales parece haber llegado de nuevo.Isabel Sartorius podría estar empezando a vivir otro de los momentos dulces de su vida, y eso, tal y como dijo hace algún tiempo refiriéndose a don Felipe de Borbón y a Javier Soto, ya no es cualquier cosa. Podría decirse, incluso, que encontrar la felicidad es algo realmente complicado hoy día… A mi modo de ver, lo más importante y lo más bonito de las historias de amor es haberlas vivido. El hecho de que una historia de amor no termine en boda no significa que no tenga un final feliz». La difícil etapa por la que ha pasado en estos últimos años, y que se inició con la muerte de su padre, el 22 de julio de 2002, parece haberse quedado atrás. De hecho, Isabel alcanza los cuarenta dispuesta a que éste sea uno de los mejores años de su vida. Y esto, en todos los aspectos: familiar, laboral y personal. Lo que no quiere decir, tal y como ha comentado a alguna de sus amigas, que esté haciendo planes futuros con Gerardo Lorenzo, el empresario gallego, de cuarenta y siete años, al que conoció a finales del pasado verano y con el que se la ha empezado a relacionar en las últimas semanas.

Una relación que hubieran querido vivir ambos de una manera discreta porque, aunque se lo pasan muy bien juntos y tienen afinidades, se conocen poco y viven en ciudades distintas, con responsabilidades personales y laborales muy diferentes. En la actualidad, Gerardo Lorenzo — estudió Medicina, aunque no ejerce como médico— es propietario de la productora musical Diveka; vive en la misma ciudad donde nació, en Pontevedra —fue presidente del Pontevedra Club de Fútbol—; está separado de María Malvar, hija de un conocido constructor gallego ya fallecido, y tiene un hijo.

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