Sofía Mazagatos enseña por primera vez el chalé que le reclama José María González de Caldas

Masoud, tu novio, estará al tanto de todo.
Sí. Me apoya incondicionalmente y a todos los niveles. Lo que haga falta. Las cosas no pueden quedar así. Lo único que ahora me cabe es luchar, ser optimista y buscar nuevos caminos, que creo haberlos encontrado.
Te defines como luchadora, pero alguien pudiera pensar todo lo contrario, Sofía.
Pues lo soy. Y también te digo una cosa: hoy tengo treinta años. Vamos todos a darnos tiempo. Tampoco soy muy mayor. Aún tengo que hacer y ver muchas cosas, afortunadamente. La vida es muy larga y yo soy muy joven.
Revela algo que te gustaría ver.
Justicia. Yo no quiero que esta casa me la regalen. No quiero nada regalado, porque en esta vida nadie regala nada. Simplemente deseo llegar a un acuerdo y no que, de repente, por una pataleta y una historia de celos que no acabo de entender, me veo metida en este lío.

"Otros tres o cuatro años de juicio"
A lo mejor todo esto ha pospuesto vuestra boda.
Nos habíamos planteado casarnos el pasado verano, pero debido a este juicio pensamos que era conveniente esperar por saber lo que iba a pasar.
Pues ya sabes cómo están las cosas.
Por eso. A partir de ahora lucharé por esta casa de forma paralela al desarrollo de mi vida. Ya no voy a dejar de hacer las cosas que yo quiera porque nos enfrentamos a otros tres o cuatro años de juicios.
Eso si no acabáis en el Supremo.
Entonces serían casi diez años.
O sea, que te vas a casar.
Seguramente daremos ese paso. Primero celebraremos una fiesta para los amigos fuera de España y luego la boda civil tendrá lugar en Nueva York.
Una ciudad que parece haberte dejado una profunda huella.
Sí, porque fue la primera vez que salí del huracán en el que estaba viviendo tras romper con ese señor. En Nueva York retomé la vida propia de una chica de veintitrés años y comencé a prepararme para trabajar.

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