Blanca Romero: 'Soy una cantante que está empezando desde abajo'

Dinos, como botón de muestras, una frase, unos versos de una de tus canciones. Lo primero que te venga a la mente.
"Llevo dentro un amigo/, y es mi pobre corazón/ que, hartito de mentiras/, ya no cree ni en la muerte/: le ha perdido el miedo a todo". (Después, al final de la entrevista, Blanca nos dirá que prefiere cambiar los anteriores versos por estos otros: ¡Ay, luna, lunera/me ha dicho la Magdalena/que llevo el alma en las venas/y las venas las tengo rotas". Y a nosotros, dado que cada uno tiene su aquél, dejemos aquí sendos trozos de dos canciones de Blanca).
¿Qué haces primero la letra o la música?
Me sale a la vez. Porque, si no, no me sale. Claro, después lo que suelo hacer es reformar o arreglar un poco la letra, lo que quiero decir.
Y... ¿Cuándo se te va a poder escuchar?
Ya canté en público por primera vez diez temas míos el pasado 29 de diciembre en el café Berlín, de Madrid. Estoy cantando por clubs de jazz y sitios pequeños... para empezar de cero, que es como empiezan todos.
Pero tú tienes un nombre como modelo, Blanca.
No quiero ser una modelo que canta. Ni una cantante a la que le hacen un márketing alucinante porque es famosa y, en consecuencia, hay que aprovechar el tirón o la repercusión que eso pueda tener en los medios de comunicación. En otras palabras: no quiero hacer un mercado ni un circo con mi música.
Pero algún día grabarás un disco y la casa discográfica tendrá que hacer un lanzamiento porque un disco se hace... para venderlo.
De acuerdo. Pero tendrá que ser un disco como... como yo quiera. Con las canciones que yo quiera y sin hacer concesiones, sin que me impongan nada, en aras de la comercialidad.
Eso puede que no lo vayas a tener fácil.
Por eso no he grabado ya. Podría tener en el mercado dos o tres discos. Es más: tengo hecho uno entero y verdadero y... precioso, sin editar. Y no me da la gana editarlo porque no me quedó a mi entero gusto. Por eso no lo quiero sacar. No estoy dispuesta a hacer de esto un negocio pensando únicamente en las listas de ventas. No voy a permitir que me rompan la magia de lo que hago. En este sentido soy bastante cabezota. No pueden conmigo.

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