Los fuegos artificiales, protagonistas de las celebraciones de Año Nuevo

Ya sea en la Puerta del Sol en Madrid, Times Square en Nueva York, el Whitehall de Londres, las playas de Copacabana en Brasil, el Parthenon de Atenas o en cualquier otra ciudad del mundo, nadie quiso perderse la oportunidad de dar la bienvenida a 2005. Celebraciones marcadas por las tradiciones y culturas de cada país pero en las que el protagonista indiscutible ha vuelto a ser el juego de luces y fuegos artificiales.

Mientras los españoles intentaban comer doce uvas al ritmo de las campanadas de medianoche que marcaban la entrada en 2005, Reino Unido festejaba el Año Nuevo en Londres con un gran desfile en el que no faltaron bailarines, música y fuegos artificiales.

Por otro lado, y animados por las cálidas temperaturas, miles de personas se congregaron en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, donde una multitud recibió al Año Nuevo entre ritos afrobrasileños. La fiesta, que cada fin de año se repite a lo largo de los cuatro kilómetros de playa en Copacabana, atrae a numerosos turistas extranjeros.

Austria, fiel a su tradición, deleitó a los aficionados de la música clásica con un madrugador concierto ofrecido por la orquesta filarmónica de Viena, y dirigida por el maestro Lorin Maazel. En definitiva, cualquier rincón del mundo fue el lugar ideal para brindar con los mejores deseos para el año que comienza.

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