Isabel Preysler: "Carmen y yo seguiremos siendo amigas siempre"

Isabel Preysler ya se apresta a vivir estas fechas junto a su familia. Entre compra y compra navideña, la señora de Boyer, que asegura gustarle más el «elemento sorpresa» a la hora de regalar, acudió a la madrileña joyería Suárez para presentar en este reportaje los nuevos diseños de la conocida firma, donde, cabe recordar, los príncipes de Asturias adquirieron el anillo y los gemelos que se regalaron, respectivamente, con motivo de su compromiso matrimonial.

—Isabel,¿cómo te organizas para comprar los regalos navideños?
—Empezando pronto y no dejándolo para los últimos momentos. Intento enterarme de qué cosas pueden hacer ilusión a cada persona de mi familia, a algunas amigas y amigos y a las personas que conviven con nosotros. Una amiga suele ir conmigo y nos ayudamos mutuamente. A mí me viene muy bien, porque tengo una lista interminable.

—¿Preguntas a tus hijos y a Miguel qué es lo que quieren o, por el contrario, tú les regalas lo que te parece oportuno?
—Algunas veces pregunto, pero sé que hace más ilusión el elemento sorpresa.

—¿Vendrán tus hijos por Navidad?
—Sí, como todos los años.

—¿Cuál es el recuerdo navideño de tu infancia que siempre te acompaña?
—Siempre es de muchos nervios y mucha ilusión esperando y luego abriendo los regalos. Recuerdo unas Navidades en una fiesta en San Francisco donde, por primera vez, vi a un Papá Noel distribuyendo regalos y caramelos entre los niños. Era la primera vez, repito, que me encontraba con ese personaje mítico y me hizo mucha ilusión.

—¿Con nietos es distinta la Navidad?
—Un niño pequeño alegra siempre la casa y aún más en Navidad. Mi nieto, Alejandro, tiene un carácter maravilloso, siempre sonriente, y estamos todos como locos con él.

—Por cierto, ¿a qué crees que se refería Carmen Martínez-Bordíu cuando decía: "Yo sé realmente por qué Isabel Preysler no vino a la boda de mi hijo"?
—Exactamente eso: que no pude asistir y que lo ha entendido muy bien. Carmen y yo somos muy amigas desde solteras y lo seguiremos siendo siempre. La quiero muchísimo y sé que ella a mí también. No hay el menor problema entre nosotras. Es más, nada más regresar de la boda,los pocos días que ella estuvo en Madrid hemos almorzado y cenado juntas.

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