Naty Abascal posa en exclusiva en compañía de sus hijos

—De todas formas, muchos días te gustaría mandar todo esto en lo que estás a paseo, de la Ceca a la Meca, sin parar, que no es oro todo lo que reluce, ¿no?
Suspira en profundidad, más que Boabdil cuando dejó Granada, y se echa un poco hacia adelante, como en una confidencia.
—¡Claro que sí! Me cuesta tanto trabajo a veces hacer de Naty Abascal. Pero en seguida me rehago, porque sé que tengo que salir adelante. El combate, la pelea, la lucha, la recuerdo de guerrillera bananera en aquella película de Woody Allen. La soledad, a veces rodeada de mucha gente. Es el sino de los mitos.

—Porque la vida, para ti, no ha sido una pasarela, ¿verdad?
- ¡Si yo te contara! Claro que no; a veces, en lugar de una pasarela, un camino difícil, lleno de curvas, de barrancos, de tropezones, de peligros, de subidas y bajadas, de crestas y de abismos..., como te cuento; pero siempre salgo de las luces y las sombras, porque tengo que hacerlo, adelante, adelante...

—Y además, tú estás llena de vida, derrochas vida...
- ¡Ah! sí, claro que sí. No hay más remedio. Eso me lo dice todo el mundo.
—¿Te cuidas?
- e cuido mucho y en todo: en la piel, con mis mejores cremas; en la mesa, con un rigor grande en la alimentación, vegetales, aceite de oliva, pescado; duermo lo que puedo, lo que debo; hay que estar ahí..., no tengo más remedio.

Ese toque de locura
Le gusta la mar, la luna llena sobre la cubierta de un barco, a ser posible de vela, junto a una isla griega; tomar unas notas en la agenda electrónica, lo primero que echa junto a los neceseres, en el equipaje de mano, en el avión; observar en los aeropuertos, eso sí, sin ser observada; llevar puestos unos ‘blue jean’ con estilo, que ella convierte unos vaqueros, si quiere, en un traje de noche; caminar por el campo; el limonero, lucero de su casa de Sevilla...

—Y que no le falte a uno ese valor para seguir, ¿no?
- Eso, eso, siempre es necesaria una brizna de locura. Aconseja a las ‘niñas’ que empiezan en el mundo de la moda, les pide que no sólo se miren al espejo y sepan caminar, que no es poco, sino que se llenen de cosas por dentro, de esa cultura de la vida y de los sentimientos; que vayan al cine, al teatro; que sepan de música, que sientan la ópera...
—La música, que no falte en nuestras vidas.
- Claro, el piano de Chopin, a veces de Mozart...

—Y una guitarrita, Naty.
- Ea. A ser posible, la de Paco de Lucía.

—A veces pienso que serás como una perdedora vestida de ganadora...
Claro que sí. Pero mira, a estas alturas de la vida, de mi vida, da lo mismo; yo voy a mi aire, trabajo en lo que me gusta, no le hago daño a nadie, o no quiero hacerle daño a nadie...; trato de contar la belleza de las cosas en mi oficio, hacer lo que hago bien hecho. Lee mucho, adora las cerámicas populares, las porcelanas antiguas, acude a subastas de arte, tiene una colección decente de pintura contemporánea, sabe cuando un mueble no es un palo brillante en un rincón, no le gustan las vacaciones, se cansa más cuando descansa. Echa un libro en la maleta, siempre, siempre.

—No hemos hablado de tu joya referida.
- El brillante.

—Sin embargo, no es muy resultón...
- No, pero a mí lo que me gusta del brillante es su brillo, que por eso se llama brillante.
Ella no es un piropo de otoño, los lleva en el fondo de sus ojos; se ríe como una novicia, en una semana, la que viene, va a moverse en tres continentes, alborota el graderío, no pasa, aunque quiera, pasar inadvertida.
—¿Cómo no voy a creer en el destino? ¡Si todo lo que pasa en nuestra vida es un milagro!

—¡El milagro de vivir!, Naty Abascal, porque creo que tú eres católica, apostólica, sevillana, ¿no?
Otra vez la risa. Dalí, a la hora de elegir es su gran personaje inolvidable. Sus hijos la llaman a ver que hará esta noche. Quedan en verse ahora mismo. Se levanta la Abascal y compruebo que las reinas en el exilio son más reinas, y convierte el pasillo de salida en un desfile. Ella hace posible que el camino del calvario se convierta en pasarela. Al fin y al cabo, su oficio es que la gente no deje de soñar.

Más sobre: