Naty Abascal posa en exclusiva en compañía de sus hijos

Cuando llega, cuando se posa, cuando pasa como una elegante garza de paso, en constante vuelo, viene de no sé dónde va ella sabe a qué, Naty , — ‘Por favor, lo escribes con y griega’— lleva siempre su teléfono en la mano, como un amante, y sus bolsas de viaje a punto. Pero es una intrépida guerrera de la moda, sabiendo como sabe que ella es la moda. Fue una de sus inventoras hace muchos años, empezó muy joven, en aquellos días de ‘vino y rosas’ de Nueva York, donde todavía, en la Quinta Avenida, la gente vuelve la cabeza a su paso. Yo he podido comprobarlo con ella in situ, y también en París, en Suiza, en Londres y en Roma, por dar sólo unos pétalos de la rosa de los vientos.

Es por eso que, cuando llega, como un dorado viento del Sur, ‘la leyenda’ se sienta, te mira a los ojos desde el resplandor de sus todavía hermosos ojos, con una leve ojera, muy hermosa, y te dice con su acento claramente sevillano, siempre:
—Tú dirás.

—Pues, para empezar, Naty, preguntarte si te debo llamar por tu título, duquesa de Feria.
Si acaso, duquesa viuda de Feria. Pero ahora es mi hijo Rafael, el mayor, el duque de Feria. Tú me llamas Naty, como siempre me has dicho y como me llama todo el mundo, que es mi nombre de combate. Lo que sí me gustaría decir, decirte, porque sé que me lo va a preguntar mucha gente después de verme en estas fotos con mis hijos, es por qué estas fotos, de pronto y de esta manera.

—Pues, ea, te lo pregunto.
Me lo había pedido el director, Eduardo, muchas veces, casi todos los años al llegar estas fechas. Y llevo trabajando en esta casa ¡quince años!, tanto que es mi casa. Y me he decidido a hacerlo porque aunque ellos, mis hijos, no quieren mucho estas cosas, y yo, que voy a mi aire y, si puedo, prefiero un segundo plano, pues he dicho: ‘Vamos a hacerlo este año’. Y lo hemos hecho. De la mejor forma y manera.

—Pues bien, háblame de tus hijos, Naty Abascal.
Abre el abanico, de la sonrisa. Me gustaría que no pareciera una madre en celo, pero debo decirte que son cariñosos, educados, disciplinados, personas que se interesan por todo, que están fuera de todo esto, sencillos, naturales...

—Sin embargo, Naty, da la sensación de que son como distintos, sí, pero como distantes.
Nada más lejos de la realidad. Puede que les pase lo que a mí, que a primera vista podemos parecer como inasequibles, pero luego somos cercanos y naturales.

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