El tenis español vuelve a hacer el sueño realidad

A pesar de jugar en casa, en una superficie donde los tensitas españoles han logrado alguno de sus mayores éxitos, la tierra batida, y a contar con el apoyo de más 26.000 personas, pocos eran los que auguraban un triunfo fácil. Y, aunque así lo parezca por el marcador, lo cierto es que Estados Unidos luchó hasta el último aliento.

La primera jornada se mostraba complicada. Carlos Moyá sufrió los nervios de tener la responsabilidad de ganar el primer partido y se notó. Empezó perdiendo los tres primeros juegos, aunque después se impuso con rotundidad a Fish. España encarrilaba bien la final, pero ahora toda la responsabilidad recaía en un joven de 18 años, Rafael Nadal. Se enfrentaba al número dos mundial, Andy Roddick poseedor del saque más rápido y demoledor del mundo, capaz de lanzar la bola a más de 250 kilómetros por hora.

Pero David pudo una vez más con Goliat, aunque por momentos no se supo quién de los dos era el gigante. A raquetazo limpio fueron dirimiendo quién era el mejor y Nadal jugó su mejor partido, dio una clase magistral de coraje, técnica y mentalidad de campeón. Y logró ser el primer español en ganar al estadounidense, venciéndole con sus mismas armas, de poder a poder.

Ahora sólo quedaba ganar un partido más de los tres restantes, para ver el sueño cumplido. El siguiente reto, el partido de dobles. Los técnicos españoles optaron por Nadal y les salió bien, lo que situaba a Juan Carlos Ferrero como pareja de Tommy Robredo, una pareja que nunca había jugado junta en un partido oficial. La respuesta de los hermanos Bryan fue contundente y lograron una rápida victoria.

En el cuarto encuentro, Carlos Moyá tenía el desafío de ganar por vez primera a Roddick. El jugador español no pudo ayudar a la selección en su triunfo de Barcelona y estaba deseoso de quitarse esa espinita. Y vaya si lo hizo, demostró que, como vaticinó Nadal, "ante un público así, no se puede perder" y, espoleado por una afición que no dejó de apoyarle un solo instante, logró una tan merecida como ansiada victoria.

Después, en un partido de trámite, los Estado Unidos lograron su segundo punto al vencer Fish a un desmotivado Robredo, más pendiente de la celebración junto a sus compañeros que de disputar el último encuentro.

Más sobre: